martes, 26 de julio de 2016

Profesión simple como seglares de la Orden de Predicadores

El día 22 julio del 2016 festividad de Santa Maria Magdalena 4 miembros de nuestra fraternidad hicieron su profesión simple para ser seglares de la Orden de Predicadores y dar un paso más hacia la formación de la Fraternidad Laical.







viernes, 6 de noviembre de 2015

Jubileo Dominicano

Mañana celebramos 800 años de ser antorchas iluminando el dolor, de claustros a calles, en todos lugares hablando de Dios y con Dios.


Fecha: 7 de noviembre del 2015
Lugar: Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Santa Ana, El Salvador.
Hora: 5:30 pm

viernes, 24 de julio de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia 
Sermón 101; PL 38, 605 

«Ciento o sesenta o treinta por uno»

La siembra ha sido echada por los apóstoles y profetas, pero es el Señor, él mismo, el que siembra. Es el Señor, él mismo, quien está presente en ellos desde el momento en que es el mismo Señor quien siega. Porque sin él ellos no son nada, mientras que él, sin ellos, sigue siendo perfecto. En efecto, él les dice: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn 15,5). Sembrando, pues, en las naciones, ¿qué es lo que dice Cristo? «Salió el sembrador a sembrar.» (Mt 13,3). En otro texto son los segadores los que son enviados a segar; el sembrador quien sale a sembrar, y no se queja de su trabajo. En efecto ¿qué importa que el grano caiga en el camino, o sobre piedras o entre zarzas? ¡Si dejara entrar en él el desánimo por la ingrato de estos lugares no llegaría hasta la buena tierra!... 

Se trata de nosotros: ¿seremos el camino, o las piedras, o las zarzas? ¿Queremos ser la tierra buena? Dispongamos nuestro corazón para que dé treinta, sesenta, cien, mil veces más. Treinta veces, mil veces, es siempre trigo y nada más que trigo. No seamos este camino en el que la simiente es pisoteada por los viandantes y nuestro enemigo se apodera de ella como si fuera un pájaro. Tampoco seamos estas piedras en las que una tierra poco profunda hace crecer demasiado rápidamente un grano que después no puede soportar el calor del sol. Nunca jamás estas zarzas, las codicias de este mundo, este empeño en hacer el mal. En efecto ¿hay algo peor que hacer todos esto esfuerzos para una vida que nos aparta de llegar a la verdadera vida? ¿Hay alguien más desdichado que cuidar tanto la vida para llegar a perderla? ¿Hay algo más triste que temer la muerte para caer en poder de la muerte? Arranquemos las espinas, preparemos el terreno, recibamos la simiente, perseveremos hasta la siega, aspiremos a ser recibidos en los graneros. 


jueves, 23 de julio de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

San Hilario (c. 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia
Tratado sobre los misterios, Prefacio 
“A vosotros se os han dado a conocer los misterios del Reino de Dios”

Toda la obra contenida en los santos libros, anuncia a través de palabras, revela a través de hechos, establece a través de ejemplos la venida de Jesucristo nuestro Señor que, enviado por el Padre, se hace hombre naciendo de una virgen por obra del Espíritu Santo. En efecto, a lo largo de toda la creación, es él quien, a través de prefiguraciones variadas y manifiestas, engendra, lava, santifica, escoge, separa o rescata a la Iglesia en los patriarcas: por el sueño de Adán, por el diluvio de Noé, por la justificación de Abraham, por el nacimiento de Isaac, por la servidumbre de Jacob. En una palabra, a lo largo del tiempo y sus acontecimientos, el conjunto de las profecías, la puesta en marcha del plan secreto de Dios, es, por pura benevolencia, que se nos ha dado a conocer su futura encarnación… 


En cada personaje, en cada época, en cada hecho, el conjunto de las profecías proyecta, como en un espejo, la imagen de su venida, de su predicación, de su Pasión, de su Resurrección y de nuestra concentración en la Iglesia… Comenzando por Adán, punto de partida de nuestro conocimiento del género humano, desde los orígenes del mundo encontramos anunciado, en gran número de prefiguraciones, todo lo que en el Señor ha recibido su plenitud total.


sábado, 18 de julio de 2015

Comentario del Evangelio de hoh

San Gregorio Nacianceno (330-390), obispo y doctor de la Iglesia
Homilía sobre la Pascua 9, 22,26,28 
«He aquí a mi servidor a quien he elegido, mi bienamado»

El Verbo de Dios que es eterno, invisible, incomprensible, incorporal, principio nacido del principio, luz nacida de la luz, fuente de la vida y de la inmortalidad, réplica exacta del primer modelo, marca imborrable, resemblanza idéntica del Padre (Hec 1,3), intención y pensamiento de éste, progreso hacia su imagen (Gn 1,27). Se hace carne para salvar la carne, se une a un alma razonable para salvar mi alma; quiere purificar lo semejante por lo semejante y se hace plenamente hombre, excepto en lo que concierne al pecado... Él que enriquece a los demás se empobrece, pues adopta la pobreza de mi carne para que yo me enriquezca de su divinidad. Él que es plenitud se empequeñece, se desprende de su propia gloria por poco tiempo, para que yo, participe de su plenitud. 


¡Qué tesoro de bondad! ¡Qué gran misterio en favor mío! He recibido la imagen, y no la he conservado. ¡El Verbo ha participado de mi carne para salvar la imagen y hacer la carne inmortal¡ Se une a nosotros por una segunda unión, mucho más asombrosa que la primera... Era necesario que el hombre fuera santificado por un Dios hecho hombre; después de haber abatido a nuestro tirano, nos liberaría y nos conduciría hacia él, por la mediación del Hijo, por el honor del Padre. Es así como el Hijo se muestra obediente en todas las cosas referentes a él, para cumplir su plan de salvación.