Mostrando entradas con la etiqueta Laicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laicos. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de agosto de 2017

Y tù, ¿què promesa tienes?... ¡Vanitas vanitatum!

Y tù, ¿tienes promesa temporal o perpetua? este comentario sería tal si me preguntaran ¿te bañaste hoy?. 

¿Cuál es la intención? ¿establecer líneas, parámetros, elite? Cuando yo hice mi promesa y la renové, ciertamente había una comunidad presente, pero elevando mis ojos al Cristo crucificado y ante las autoridades de la OP, dije: "prometo vivir bajo la Regla de Seglares de Sto. Domingo de Guzmàn". 

La promesa se hace a tìtulo personal, por eso es individual. La duración a un año o perpetua, lo cual serà a su debido tiempo, no es asunto del resto. Ya que quien se compromete he sido yo. Y si no vivo mi compromiso, aunque no incurro en pena moral, me veré expulsado de la orden por mi propia mano. Al que van a expulsar es a mì, no creo que los que andan averiguando mi vida protesten ante el provincial. 

Esta tentencia entre algunos Laicos de la OP en nuestra provincia de Sn. Vicente Ferrer, es de mal gusto. De cierto que, nos sentimos alegres y agradecidos con Dios por aceptarnos en la orden pues es su deseo darnos la gracia de la predicación. Lo que, a su vez, conlleva responsabilidades y derechos. Yo, ante la pregunta "¿qué promesa tienes?", diría, "te contesto pero primero coméntame, ¿qué parte de la Sumna Teológica de Sto. Tomàs de Aquino estudias, o bien, primero reflexionamos el evangelio del día y luego te digo".

Es una soberana insensatez poner la carreta adelante y los bueyes atrás. Elegí la orden por que quiero estudiar y pensar libremente, bajo la libertad de los hijos de Dios. 

No puedo sugerirles a estos hermanos, como si fuera una reflexión fraterna, pues no estoy aquí para eso; debo decirles desde la Verdad: "¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?" (Lc. 6, 41).

Jurídicamente hablando, poseer promesa perpetua, tiene peso y fuerza segùn las disposiciones propias de los documentos de la orden ante tal o cual cargo u oficio a ocupar, designado por nuestro Provincial. El nivel y respuesta de mi compromiso ante Dios y la comunidad es asunto de mi respuesta de fe a Dios. Si la Regla establece que sòlo aquellos "maduros en la fe" ingresan en la orden, entonces, debiéramos dejar de hacer este tipo de averiguaciones detectivezcas que no es para eso que somos dominicos. Peligroso y estamos dejando de vivir los pilares, ahí en las periferias diarias a que se nos envía. Al fin del día, con o sin promesa "X", dominico no fui.

Hagamos un examen de conciencia sobre como vivimos la promesa, cualquiera que sea, si somos coherentes entre lo que digo que soy (dominico), la manera en que vivo (posiblemente relativista, ¡ojalá y no!) y las exigencias de la Regla (si es que la poseo y leo), y luego, ante el Santísimo Sacramento del Altar, tendrè material suficiente de conversación.

José R. Miranda, OP




jueves, 16 de julio de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.” (Mt. 11, 28)

Hagámos las preguntas correctas, ¿quièn màs cansado que aquellos que conviven con nuestras malas actitudes o el mal genio?, esos que deben "soportar" de primera mano lo que somos tras el telòn del "buen hermano"? En esta nuestra naciòn de El Salvador, estamos cansados y agobiados, pero no por las maras, este es un fenòmeno social que, tarde o temprano, llegarà a su fin. Nos venimos desangrando desde hace años por la falta de sana convivencia. El irrespeto, la carencia de misericordia, la simple buena educación y cordialidad es ya poco visible en el dìa a dìa. Y a no ser que seas del "grupo de los elegidos", nadie se esmera por nadie. El absurdo, andar buscando a un salvadoreño comprometido en amor a su pròjimo, como si el altruismo fuese la medida idònea dictada por Dios. El Señor nos mandò a perdonar setenta veces siete. En la Iglesia se cumple este bello mandato. Nosotros, pecadores, somos quienes ofendemos al Señor, una y otra vez, pero aun asì, si acudimos a la Iglesia encontramos perdòn y una sonrisa que nos acoge en perenne bienvenida. 

El Señor nos otorgue descansar en su casa, bajo los sacramentos y la oraicòn, ya que sus promesas siguen cumplièndose hoy. 

Que este dìa, celebraciòn de nuestra Madre bajo la advocaciòn del Carmen, sea para nosotros la oportunidad perfecta de asumir un nuevo reto, encarar nuestras emociones y pedir por su intercesiòn, la gracia necesaria para perseverar en santidad. 

Construyamos puentes de convivencia, justicia y paz. 

Josè Miranda, laico dominico. 


viernes, 12 de junio de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Segùn Sn. Juan, quien es testigo de lo que vio, nos debe bastar para creer y confiar, dicho sea de paso, porque està abalado por la Divina Tradiciòn de la Iglesia y las Sabradas Escrituras. Del costado de Cristo emanan sangre y agua, los sacramentos y la Iglesia, del mismo costado que fuera tomada la costilla en Adàn para formar a Eva. Este es un gran misterio, al cual nos acojemos hoy en la Solemnidad del Sagrado Corazòn de Jesùs. 
Y el nuestro, ¿còmo va en este camino de vida cristiana?, ¿se asemeja màs al de Cristo o no? 

En este dìa, revisemos nuestro andar en las obras de caridad. 

Josè Miranda, laico dominico. 

martes, 2 de junio de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Marcos 12, 13_17
"Den al Cèsar lo que es del Cèsar, y a Dios, lo que es de Dios".

La moneda representa la codicia y el afan del dinero, de poder y de bienestar propio de la gente mundana, en cambio, el hombre de fe, bautizado y que vive su Misa dominical, aspira a bienes mayores, los eternos. No se puede ser catòlico y mundano al mismo tiempo, nos dice el papa Francisco. Precisamente porque no se puede servir a dos señores. Estamos en la balanza de las decisiones constantemente, y en dicho valuarte, nos enfrentamos a elegir segun nuestra escala de valores. Conviene revisar como vamos caminando en esos cruces de calles y si confiamos en el Señor por encima de nuestras propias fuerzas, para alcanzar asì una fe plena y verdadera. 

A Dios lo que es de Dios, tù y yo somos del Señor, si vivimos y morimos es para el Señor. La riqueza y la pobreza nos vienen del Señor... ¿Estàs conmigo o en mi contra? 

Josè Miranda, laico dominico. 

lunes, 18 de mayo de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 16, 29_33
"Yo he vencido al mundo".

Cuando se habla de mundo no nos imaginemos el globo terràqueo, sino los antivalores que profesa el mundo, o mejor dicho, el paganismo. Estos son los homicidios, robos, violaciones de derechos humanos, abortos, prostituciòn, divorcios, infidelidades, y un gran ETC.
No olvidemos que estamos en el mundo para hacer una diferencia, no venimos de adorno ni para vivir una existencia ciento por ciento placentera. Estas no son palabra gratas para nadie, pero bien lo dice el Señor: "En el mundo tendràn que sufrir, pero tengan valor..." 

Confiar en el Señor, quien ha vencido al mundo y a sus antivalores, e instaurado su Reino entre nosotros, la Iglesia, nos debe llenar de valor para no quedarnos serenos y conformes ante tantas injusticias y salir al encuentro del necesitado, del abandonado, de quien sufre persecusiòn, angustia o cualquier tipo de incomprensiòn y darles asì nuestra mano de hermanos. Nadie te dice que debas mantener a gente holgazana, basta con darles tu apoyo, orar mucho y hacer todo lo que desde tus posibilidades te sea posible y alcanzable de manera concreta. 

Que nuestra fe se concrete en obras, y con ellas demos gloria a Dios Todopoderoso, asi nuestra luz brillarà en la oscuridad y el Señor serà todo en todos. 

Josè Miranda, laico dominico. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 16, 20_23a
"Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrarà. Ustedes estaràn tristes, pero esa tristeza se convertirà en gozo".

¿De donde viene el gozo? de la nueva creaciòn, semejante a la mujer que sufre dolores de parto pero todo son olvidados o tenidos por poca cosa luego que ve a su hijo y sabe que ha nacido al mundo un hombre nuevo. El Señor inaugura este nuevo dìa de la nueva creaciòn en el Dies Domini, cuando en la celebraciòn eucarìstica, somos configurados en la Iglesia de Cristo, reunidos en pos de Èl y en comuniòn, los unos con los otros. Esta es nuestra alegrìa y nuestro gozo. 

El mundo se alegrerà, pero esta alegrìa es pasajera, es la dicha que se siente durante el pecado que luego se convierte en llanto y tristeza. 

Josè Miranda, laico dominico. 

jueves, 14 de mayo de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 15, 5_17
"Amense los unos a los otros, como yo los he amado".

El amor se cumple en la volutnad del Padre, y es que para quien ama es un deleite ser fiel a las promesas matrimoniales. Por lo tanto, este amor que el Señor nos pide no anula nuestra identidad, no borra nuestra existencia ni nos convierte en ovejas deserebradas semejante a los que se afanan por los bienes de este mundo, todo lo contrario, el que cumple con los mandamientos llega a la alegrìa plena y es verdaderamente libre. ¿Y en què consiste este amor? En dar la vida por tus amigos. 
Dar la vida es decir: no al egoìsmo, no al desquite, no a las murjuraciones contra tu adversario, a no defraudar ni con la lengua ni con tus manos, a pagar lo que se debe y no estafar ni negociar con la dignidad ajena, etc. Dar la vida es hacer un esfuerzo extra en tus labores por el bien de los otros, en ser honesto y no codiciar los bienes ajenos, es amar a tu cònyuge y a vuestros hijos, sirvièndoles con afecto y generosidad de vida. Amar es ir a las fronteras para sembrar una flor que diga a todo el que la vea_"Bienvenidos a casa". 

Josè Miranda, laico dominico.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 16, 12_15
"Recibirà de lo mìo y se lo anunciarà a ustedes".

Jesùs nos deja claro que existe una relaciòn directa entre èl y el Paraclito, asì como es entre el Padre y el Hijo, a esto le conocemos en la teologìa dogmàtica como "Procesiones divinas". El Padre envìa al Hijo y, el Hijo, envìa al Espìritu Santo. De la siguiente manera, por espiraciòn. Como lo describe el gènesis, de su narìz "soplò", insuflò, espirò la vida. El Espìritu Santo es la vida que esta en todos los bautizados, por eso la Iglesia tiene vida, compuesta por piedras vivas. Este Espìritu anuncia lo que es propio del Hijo como el Hijo predica lo que le ha sido comunicado por el Padre. Por lo tanto, la Iglesia està en el deseo de Dios, por eso es la dispensadora de los dones espirituales (los sacramentos). 

Ahora nosotros, pecadores, conviene que confiemos y tengamos fe en este misterio, donde somos acogidos y amados para la vida eterna. No por nuestro mèrito, sino por el profundo amor de Dios para con todos sus hijos. 

Josè Miranda, laico dominico.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 15, 1_8
"Yo soy la vid, ustedes los sarmientos".

El que permanece en mì y yo en èl, da mucho fruto, porque separados de mi, nada pueden hacer. Si ustedes permanecen en mì y mis palabras permanence en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendràn. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y asì sean mis discìpulos. 

No hace falta mayor explicaciòn sobre este texto, mejor serìa releerlo detenidamente. 

Josè Miranda, laico dominico. 

jueves, 30 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 13, 16_ 20
"El servidor no es màs grande que su Señor, mi el enviado màs grande que el que lo envìa".

Con estas palabras entendemos que, en el Reino de los cielos, es en el servicio donde recide el verdadero poder. Y nadie se debe ingreir, ninguno de nosotros, por mucho que sepa, que haga o hay hecho, por bonito que hable, instrumentalice alabanzas, escriba o comprenda las Escrituras, sea artista del lienzo, con sus manos o la actuaciòn, como fuera, todo es para el servicio de los demàs. 

Sea tambièn desde la cocina, en la fàbrica, la escuela, los hospitales, las ofcinas de gobierno o en las jurìdicas, los talleres o una venta ambulante, todo somos enviados por el Señor para hacer el bien y anunciar la Buena Noticia de Salvaciòn. 

Somos bautizados, no estamos en competencia, sino al servicio de aquel, de quien proceden todos los dones. 

Josè Miranda, laico dominico. 

martes, 28 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


Sn. Juan 10, 22_30

"El Padre y yo somos una sola cosa".

Me puedo imaginar la cara de los judios al oir estas palabras, Jesùs se hace semejante al Padre, por lo tanto, ¡es Dios!. Pero Jesùs no hablaba sin autoridad: "las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mi".
¿Por què Jesùs se pone en lugar de siervo, cuando dice "Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos?... Habla de su semejanza con el Padre, y de una filiaciòn divina, pero sigue siendo siervo. Precisamente porque a eso ha venido, a cumplir con la voluntad de su Padre, que es tambièn la suya, redimir a la humanidad de manera gratituta y por misericordia. 
¿De donde aprendiò esta actitud?... humanamente, podrìamos decir que de la Sierva del Señor, hàgase en mi segùn tu Palabra. 

¡Y nosotros!, ¿amamos hacer la voluntad del Señor?, ¿o nos contentamos con vivir sin la misericordia? 

Josè Miranda, laico dominico.

lunes, 27 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 10,1_10
"Yo he venido para que las ovejas tengan vida, y al tengan en abundancia".

Jesùs nos advierte sobre el ladròn, el que engaña y seduce para robarnos la fe, ese entra por otra parte, es decir, no viene de la Verdad, sino de las pasiones humanas, y quiere seducir a la humanidad para que desconfiando del Señor no le sigamos, como hiciera en el principio con Adàn y Eva.

En cambio, Jesùs dice de sì que es "la puerta por donde entran las ovejas", esta es la puerta de la fe, que recibimos en el bautismo. De ahi que los sacramentos son "Jesùs, actuando hoy en la Iglesia". 

Y mediante los sacramentos de la Sta. Iglesia Catòlica, recibimos gracia santificante y la vida eterna, ademàs de una vida con sentido en esta tierra, a eso se refieren las palabras "en abundancia". 

Vemos pues lo importante de conocer la doctrina. De ahi procede la voz del pastor que nos congrega en la Iglesia. Y quien desconoce la doctrina, desconoce a Cristo. 

Josè Miranda, laico dominico.

domingo, 26 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 10, 11_18
"Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas".

El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no peretenecen las ovejas, cuado ve venir al lobo las abandona y huya, y el lobo las arrebata y las dispersa.
Es porque el asalariado no se preocupa por sus ovejas. Semejante a quien no asume su propia realidad desde el contexto social en que vive, el que no hace lo que puede con lo que tiene, y se contenta con criticar, codiciar y renegar de los demàs. El buen pastor hace lo que està a su alcance y no escatima esfuerzos pues conoce a sus ovejas, sabe lo que necesitan y les ayuda en todo lo que puede. El padre de familia, el patròn o jefe, el gerernte de la empresa, el maestro en su salòn de clases, la ama de casa, el estudiante que se prepara para ser el profesionista del mañana; ellos y todos los demàs, en su complejidad son pastores que debe orientar a su familia, a sus subordinados, a los amigos, y orientarlos a todos hacia los bienes celestiales. Facilitàndoles lo propio para que logren su plena perfecciòn. 
Sin embargo hay otras ovejas que no son del rebaño y tambèn èstas debe volver a casa. Para nosotros esto se puede entender como dar el esfuerzo extra en nuestras obligaciones, hacer lo que nadie ha hecho y mejorar en lo posible la realidad de los demàs. Hacer lo mejor como se nos pide pero tambièn lo que podemos hacer de màs... lo que nadie te pagarà, ni te agradecerà, es màs, nadie quizàs lo vea. Pero Dios, que ve en lo secreto, te premiarà en lo secreto.

Sabemos que pertencemos al buen Pastor. Pertenecer a este su rebaño, la Iglesia, como bautizados nos asegura el acceso a su infinita misericordia mediante los sacramentos y las enseñanzas del Magisterio. 

Josè Miranda, laico dominico.

viernes, 24 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 6, 52_59
"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mì y yo en èl". 

Nuevamente la invitaciòn està dirigida a la recepciòn de la Santa Eucaristìa. Ahora ya no es sòlo el alimento del cuerpo, salud del alma y viàtico para la vida eterna, ahora tambièn nos la da como signo de la filiciòn divina. 
Asì, el cristiano que la recibe dignamente, se incorpora a la familia de Dios de manera total y autèntica; esta es la relaciòn: por el bautismo somos insertados en la gracia, en la confirmaciòn fortalecidos como piedras vivas de la Iglesia y, en la Eucaristìa, incorporados en la vida divina, siendo que al comer y beber de Cristo, concreta en nosotros El Reino de lo Cielos. 
El Señor vino y se ha quedado con nosotros, por nosotros y para llevarnos al padre,y ser todos en èl, una sola cosa. 

¿Comulgarèmos con indiferencia de ahora en adelante?

Josè Miranda, laico dominico. 

jueves, 23 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


Sn. Juan 6, 44_51

"El pan que yo darè es mi carne para la Vida del mundo".

Nadie puede llegar al conocimiento de la Verdad sino es atraìdo por el Padre, por su deseo, por el bautismo en la Sta. Iglesia Catòlica. El pan es la carne de Cristo, para dar vida al mundo, un mundo de antivalores. Dar vida es dar sentido, iluminarla y ser en caridad un don para los demàs. Nuetra vida es un don para los demàs. Y en todo cuànto hagamos y digamos, reflejar a Cristo es nuestra labor como bautizados. Quien no se encuentra, es porque aun no se ha identificado con Cristo. El laico vive en la realidad, arranca de los Sacramentos, y la transformar desde su cotidianidad. Esta es la evangelizaciòn de lo urbano: "denles ustedes de comer”. 

Josè Miranda, laico dominico.

martes, 21 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan, 6, 30_35
"Yo soy el pan de Vida. El que viene a mì jamàs tendrà hambre, el que cree en mi jamàs tendrà sed".

Yo soy (Yahvè), dice Jesùs, el pan bajado del cielo, que da el Padre. Vino al mundo y fue puesto en el pesebre, lugar donde comen las bestias, nace en Belèn (la ciudad del pan), celebra la ùltima cena instityendo la Eucaristìa, con vino y pan, y los discìpulos de Emaùs lo reconocen partiendo el pan. ¿Casualidad? nunca. Màs una crìtica narrativa. Pero està claro que el Señor habla de sì mismo y nos anuncia la dimensiòn salvìfica presente en sus Sacramentos, confieza que es èl y no un "pudiera ser" ni una representación, sino su presencia real y plena en el vino y el Pan, que da la vida eterna. 

La pascua es una oportunidad maravillosa para revalorizar estos misterios y nuestra vida de fe, para pasar de catòlicos "calienta bancas" a autèntidos testigos de Jesucristo. 

Josè Miranda, laico dominico. 

domingo, 19 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Lucas 24, 35_48
"Se apareciò en medio de ellos".

Jesùs viene a nuestras vidas de manera real y concreta, como un amigo que encontramos a nuestro lado. No es un jefe militar ni un dictador o uno de esos lìderes religiosos que saben mucho pero no hacen nada.  El Señor quiere estar ahi donde esta la Iglesia, en medio de ella. 
Los discìpulos compartieron el pan y le reconocieron por sus gestos y palabras, experimentaron su presencia y creyeron. Luego salieron alegres a anunciar la Buena Noticia, siendo testigos de lo Revelado. 
Esta es una excelente muestra de còmo vivir la semana, tras haber oído y reflexionado su palabra y comido sacramentalmente, ahora es tiempo de la alegrìa y de dar testimonio en la familia, en el trabajo, en la sociedad en general y, de nueva cuenta, tambièn en nuestra labor pastoral. 

Como dice la alabanza: "¡Somos testigos de la resurrecciòn. Èl està aquì, està presente, es vida y es verdad!".

Josè Miranda, laico dominico. 

jueves, 16 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 3, 31_36
"El que se niega a creer en el Hijo no verà la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre èl". 

Es curioso que este texto vaya luego del versìculo de oro. Tambièn recalca que la fe en el Hijo trae la vida eterna. Pero ahora resurge la polèmica entre el castigo y la ira de Dios. Lo que despierta su descontento no son nuestras acciones por falta de pureza sino por falta de fe. Dios sabe que nos equivocamos y mucho, para eso nos ha dejado el sacramento de la Reconciliaciòn. Lo que perturba su obra de salvaciòn es nuestra incredulidad. Perturba mas no interrumpe. Es porque Dios, en su infinita misericordia no desea que nadie se condene. A veces es frustrante cuando, quienes amamos, no se den cuenta de lo que hacemos por ello, y todavìa màs, lo desperdician gloriandose como si pudieran hacerlo por ellos mismos. A eso se le llama ingratitud. El que se niega a creer en la Iglesia, en los sacrametos, en la Doctrina, niega a Jesucristo, Señor y fundador de todo. Este, que da un "no rotundo a Dios", se acarrea asì mismo la ira de Dios. Dicha ira consiste en que, sin dejar de amar a su creatura, no soporta el pecado en ella, su falta de confianza en la Divina Misericordia. Y respetando el deseo de la misma, le permite vivir eternamente en el estado de la total ausensia de la gracia (el infierno)
Cuando pensemos que no podemos cambiar para mejorar o no nos merecemos el amor de Dios, y por esa mentira desistimos de la confesiòn y comuniòn, oraciòn y demàs bienes espirtuales, estamos dando pasos firmes hacia  la ira divina. 
Sea dicho de paso, la misericordia es lo contrario a la Ira. Yo decido cual deseo para mì. Nadie se merece por mèrito propio el infinito amor de Dios, sòlo quienes se conviertan y crean en la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo. 

Josè Miranda, laico dominico. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


Sn. Juan 3, 16_21


“El versìculo de oro".

En esto consiste el juicio:
Creer en Jesucristo, luz del mundo, y obrar conforme a la verdad, poniendo de manifiesto que lo hacemos en Dios. 
Y por el contrario, empecinarnos en el mal, alejarnos de la luz de la verdad, apartarnos libre y racionalmente de los sacramentos de la Iglesia Catòlica; dando un "no" definitivo al amor de Dios, ahi estarà nuestra nuestra condenaciòn. 
En sìntesis, si tenemos fe y actuamos conforme a la Verdad, tendrèmos la Vida Eterna, de lo contrario, irèmos a la condenación, y todo por nuestras libres elecciones. 

Dios no quiere que nadie se condene, pero queda en nosotros, seres racionales, tomar una buena decisiòn. Y para hacerlo necesitamos sanar  la conciencia, ir de la mano de la Iglesia, Madre y Maestra, de su Sana Doctrina (que son las Enseñanzas del Magisterio), debidamente bautizados, tomando el alimento de la Celebraciòn dominical, acompañado de la Confesiòn. 

Josè Miranda, laico dominico. 


martes, 14 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 3, 7b_15
"Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿còmo creeràn cuando les hable de las cosas del cielo?".

Ustedes tienen que nacer de lo alto... del Espìritu Santo, en la Santa Iglesia Catòlica que difunde la Sana Docrina. 

Pero pasa que muchos andan por ahì hablando de cosas que no conocen y con un fundamento risible. Si no somos capaces de transformar nuestra realidad aquì en la tierra es porque estamos dando un testimonio muy pusilànime, dèbil. El fundamento està en la Iglesia, custodia de toda la Verdad (1a. Tim. 3, 15). 
A diario me toca confrontar mis propias limitantes, mis miedos y mi carnalidad, pero esto no me limita en mi ansias por buscar a Dios, de encontrarnos en la oraciòn de la mañana y la tarde, para agradecerle por el alimento, la vida y mis bienes, y compartir  dichos bienes con mis hermanos màs necesitados.
Nos hallamos necesidades por doquier, las atendemos segùn nuestras posibilidades, en la generosidad de nuestro corazón. 

El Señor nos socorra con su presencia Sacramental y nos colme de su gracia para que, a ejemplo suyo, tambièn nosotros seamos capaces de cumplir con su voluntad, dar testimonio de nuestra fe y vencer, por sus mèritos, al mundo (que son los antivalores).

Josè Miranda, laico dominico.