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lunes, 22 de enero de 2018

El hombre en la temporalidad de la Iglesia


El hombre es enviado por Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo, a colaborar con el amor para transmitir la Buena Nueva. Sigue entregándose a Dios dando a Dios a los demás (Hablando con Dios y de Dios). Por la gracia de lo Alto le viene al hombre sus dones y carismas para el servicio de la humanidad en la Iglesia. Servimos a Dios en los demás. Nuestro bautismo nos capacita a esta misión, somos enviados desde los sacramentos de iniciación cristiana a ser coherentes con la fe que profesamos. 

¡Basta de tanto folclor! 

Ser lo que decimos no sòlo presumirlo. Servir, no al criterio puritano de los demás, sino por amor, a Cristo en nuestros hermanos. Esto exige de mí un compromiso. La obligación y el deber de ser ejemplo. Muchas palabras sin evidencia quedan vacías, huecas, más no en el olvido. Ejemplo no segùn el criterio ajeno, sino de pecador que confía en Dios y se convierte en el día a día desde lo cotidiano.

Pronto oiremos... “convièrtete y cree en el Evangelio”...

No usemos el disfraz de cristiano. Lidiemos con nuestras flaquezas en la perspectiva de las virtudes teologales. 

Josè Mendoza, OP


domingo, 7 de enero de 2018

La actitud para la venida del Mesìas

El Papa Francisco ha señalado tres aspectos: oraciòn, gratitud y alegrìa. ¿Cuales estamos viviendo?

Preferì esperar al termino de la navidad en la actual octava de la Epifanìa, pues olvidamos con facilidad nuestros maravillosos propósitos de año nuevo y se desvanecen con las luces y los arreglos. 

Nuestra oración ha de ir de la mano con la vida sacramental, no floja ni permisiva en el exceso del descanso. La gratitud se demuestra con nuestro servicio y, la alegría, en dar sin esperar nada a cambio con generosidad.

¿A caso celebramos fechas o hechos? Obvio que hechos, no nos enfrasquemos tanto en la fecha del calendario civil, en el tiempo que ya pasó, no perdamos de vista la actitud cual hijos de Dios en la llegada del Mesìas anunciado (Is. 7, 14). Nuestra conversión apenas empieza.

Josè R. Mendoza, OP


viernes, 15 de diciembre de 2017

De los vientos de cambio al frìo de la indiferencia.

¡Hace frìo, cierto! Y se siente bien, cambia el clima, es tiempo dicembrino con tradiciones, recuerdos, etc.
Siguiendo mi tendencia de persistir en la lucha por despertar conciencias, leamos la realidad. 

Sentimos el viento y lo tomamos grato, incluso en algunos campos favorece. Es un cambio.

Hablando de cambio, ¿Còmo va tu vida? ¿Otro año que ha iniciado y seguiràs en las mismas?

Yo vivo el adviento no en el calendario civil. Estos dìas se van volando, la gente no los percibe, pasamos de Cristo Rey a Navidad. Seducidos por el paganismo y la mundanidad dejamos pasar este tiempo hermoso penitencial. Tiempo de generosidad no de compras, tiempo de solidaridad con los màs necesitados; los que sufren abandono u olvido, no de pavo y luces. 
Dicen los metereologos que tras los vientos viene la baja temperatura, el frìo. Pero tras el cambio de vida debe proseguir actos firmes y concretos al bien, no al revès. De lo contrario, es porque no hemos vivido el tiempo litùrgico, sòlo nos disfrazamos para la temporada. El frìo del que les hablo es la indiferencia. 
El asunto puede tener raìces profundas en la tendencia humana a la violencia. Ese desinterès procedente de no ver en el otro a un yo. Sòlo a un “otro”, igual a mì mas no en dignidad. De ahí que la  palabra “hermano” sin el interés firme y concreto queda hueca. Este narcisismo de las diferencias como dice Freud, provoca hostilidad. Que en el mejor de los casos se traduce en indiferencia. Ignorar al otro de manera intencional se entiende como un homicidio ètico. 
A la pregunta de Caìn habrìa que decir un “sì” rotundo, somos responsables de nuestros hermanos. Valièndose de ahi el precepto del amor  es mejor entendible. Cuidar es proteger, defender, ayudar, en la medida de nuestras capacidades. Nos fijamos tanto en lo vano que despreciamos lo humano. Prostituimos y nos prostituimos en base utilitaria. Habrà quien diga que el comunismo tiene razòn al pretender abolir la propiedad privada como causa de la hostilidad, pero es una ilusiòn, pues la agresividad viene de la miseria humana, la carencia de saberse y sentirse amados por Dios, no sòlo por las criaturas cercanas. La generosidad, en cambio, es fruto del amor. Por sus frutos les conoceràn. Ese pensamiento comunista quiere instaurar en la mente pobre el criterio de materialismo dialéctico, no el de humanismo cristiano. Así se genera la polarización. 

La indiferencia se traduce desde la hostilidad que nos hacemos a nosotros mismos, es la bùsqueda por la felicidad aparente, dejando en el olvido los medios de la verdadera felicidad. La solidaridad en actos concretos y como decisiòn firme al amor es un camino acertado. Sin sacramentos no hay comuniòn, sin Cristo no hay Iglesia y sin el pròjimo, no hay viña. Lo que se hace por Dios es atravès de amar y servir al pròjimo.

Josè R. Mendoza, OP


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Breve reseña sobre la pelìcula “Extraordinario”


Basada en una novela Bestseller, la pelìcula ofrece al auditorio algo mucho mejor que lagrimeo, nos muestra distintas caras de la misma moneda. No habla sòlo de la vida de un niño que sufre sino también, en còmo toda la familia sufre, acoge, acompaña y se vuelve fuente de dicha para ellos y los màs cercanos.

El fundamento es el diàlogo, silencio y escucha. Atravesando los azares de este mundo, unidos los van superando, solidarios entre sí. La pelìcula ofrece un bello ejemplo y una perspectiva de como acoge, quien sufre una dolencia, el mundo que lo agrede, en como se puede ser dulce cuando otros no lo son. A mì, me molesta como la gente me preguntaba por mi estado de salud pero màs bajo la curiosidad que con la ayuda solidaria. En ocasiones hacemos daños con la lengua aùn creyendo que hacemos un bien en dizque mostrar interès. Soy fiel partidario en que calladitos nos vemos màs bonitos.

Pero el que sufre puede gozar de una mejor visiòn del mundo real en comparaciòn a quienes no padecen lo mismo, y piensan en que el pobrecito es uno. La compasiòn y la làstima no es lo mismo, ni cercanamente. 

No soy experto pero recomiendo la pelìcula, sobre todo de verla en familia, y con varios pañuelos desechables.

Josè  R. Mendoza, OP

La hipocrecìa de ayer y ahora

 "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir." (Lc. 21,1-4)



El Evangelio de hoy tiene mucha concordancia con las lecturas del dìa de ayer, Domingo. Nos habla sobre dar en lo humano, no en presumirlo. Podemos caer en la loca idea que adviento es para lo netamente religioso, y si es importante, pero en la jerarquìa de verdades jamàs una devociòn estarà por encima de la liturgia. Y la liturgia propia de este tiempo nos manda a la penitencia mediante las 14 obras de misericordia. Eso serìa lo verdaderamente religioso, sin despreciar La Corona de Adviento, que nos une (religare) a Dios. 

Màs allà de dar lo que nos sobra, o contabilizarlo, hagamos un recuento de nuestras actitudes humanas para con nuestro pròjimo. El que està adentro y afuera de la casa. 

Incluso, en còmo me he tratado a mì mismos durante el año, si de manera desmedida o con lo apropiado en la razòn del acto mismo. La desproporciòn consumista en que se vive durante el adviento es reflejo de lo impreparada que està nuestra fe. De lo poco formados en la Veritas, aun cuando seamos “catequistas o con promesa perpetua”. De no reflejarse con actos concretos de misericordia en lo humano, bien dice Santiago, es porque no tengo fe. 
La Iglesia con la liturgia nos prepara a vivir el tiempo mayor de la Navidad, que aùn no es.
Pidamos al Padre con fervor, para que esta preparaciòn a la dulce espera, nos llene del propòsito firme de la conversiòn. 

El dominico ha de ser crìtico y propositivo. No un hipòcrita en blanco y negro. 

Josè R. Mendoza, OP








miércoles, 22 de noviembre de 2017

Comentario sobre El Malestar en la Cultura. 1a Parte.


Me he dado a la labor de estudiar un poco a este personaje tan famoso en el mundo de la psicología, Sigmund Freud. Su ensayo, El malestar en la cultura, devela mucho de sus criterios y la tan afamada metodología propuesta por él, la maximizaciòn de la sexualidad como método asertivo para la felicidad. 
No pretendo psicoanalizar a Freud, más bien, ordenando sus ideas en el entramado de la vida emocional, buscar la verdad y encarar la realidad. 
No es ningún secreto que nuestra sociedad actual está cada vez más despistada de lo importante. Entre luces y el bullicio vamos haciendo catarsis de nuestras faltas morales y emotividad desquiciada. El asunto es que no sabemos darle nombre u orden a las cosas.

Divagamos entre mil cosas para justificar la vida y creernos felices.

La felicidad, creemos alcanzarla mediante cortos lapsos de tiempo condonados con ciertos artilugios como el consumismo, las sustancias intoxicantes y los momentos de placer. Para Freud, estas son las partes de un método infructuoso en la obtención de la felicidad. Su tesis se viene abajo cuando pretende que la religión, o bien los valores y virtudes cristianos, dado que desconoce falazmente de ellos; son directamente responsables de la “insatisfacción social”. Asume que la negación de uno mismo y el rito penitente son un atentado a la felicidad, dando como gran solución un método orientado a la vida sexual como albacea de la felicidad.

Poco o nada alude sobre los sentimientos y el orden de estos en la vida madura de la persona. Conocerse uno mismo, valorar los momentos y las aptitudes precedentes al acto.

En esta primera parte deseo dejar un poco esclarecido el asunto sobre el criterio anti religioso de Sigmund Freud claramente expuesto en su ensayo “el malestar en la cultura”.

Sobre el criterio, que cada uno se lo haga, siendo así lea y analice con la razòn y a la luz de la moral cristiana. Mi trabajo queda satisfecho conforme a que cada uno deguste (Sabiduría) las cosas de lo Alto.

En la 2a parte, analizarè los sentimientos en este proceso de conocerse uno mismo. Dirà alguien, “no escribió nada, no dijo nada”, bueno, es que la parte màs importante la hace el lector al investigar e ir en búsqueda de la verdad, yo hago mi parte dejando pistas.

José R. Mendoza, OP

martes, 7 de noviembre de 2017

EL RELATIVISMO DISFRAZADO DE DIÁLOGO. REMEMBRANDO EL DISCURSO DE MONTESINOS.

El siguiente artículo está dedicado a nuestros seguidores de la fanpage, le recomendamos su reacción con comentarios a nuestros artículos publicados aquí.
Inicio el presente artículo recordando a Benedicto XVI, entonces Cardenal, en la homilía de la misa “pro eligiendo pontífice”, advierte que el Relativismo: “Es como un pulpo, extiende sus tentáculos procurando abarcarlo todo” (la dictadura del relativismo). Es una realidad en  la que muchos espacios pastorales han quedado sumergidos, ha ganado terreno en el pensamiento de muchos  laicos dominicos con promesa temporal y perpetua. Cosa que a nuestros novicios más consientes causa asombro, y no es para menos, pues estos gozosos de la gracia de la predicación, resulta que promulgan un sincretismo y tendencias ideológicas. En un afán por el dialogo, hemos podido caer en el desuso de la argumentación racional.
Un laico ha recibido su dignidad desde que fue creado por amor, pensado por Dios para ser feliz y autèntico en conocer y perseverar en la verdad, nacido desde las aguas bautismales, el cristiano debe vivir coherentemente y mantenerse en la gracia atraves de una vida sacramental.
Según Platón, el dialogo trata de la búsqueda de la verdad, parto entonces del discurso de montesinos, 21 de diciembre de 1511, advierto que nuestro ideal no está intencionado a ganar discusiones si no encender el lumbral de la verdad, semejante a nuestro Padre Sto. Domingo de Guzmán en su dialogo de la taberna de Tolosa, buscando la conversión del dueño del hospedaje, con el cual trabajo toda la noche, procurando su conversión dilucidando la verdad atraves de un dialogo autentico. (La misiòn)
No tengamos miedo de dialogar, la principal debilidad del pensamiento relativista es carecer de argumentos serios. Se ataca el error no al errado, corregir al que se equivoca es una obra de misericordia.
En el dialogo se conoce de cerca la postura del otro y se expone la propia, bien lo decía Sócrates conócete a ti mismo, en dialogo deben presentarse argumentos serios y bien documentados, no debe ser improvisado, sino bien organizado, no debe apoyarse en ninguna falacia egocentrista: “como usted es humilde debe darme la razón o yo soy laico consagrado por lo tanto usted debe darme la razón, yo soy consagrado (Promesa perpetua) y usted no, por lo tanto la verdad es lo que yo he planteado”; la vana presunción, mi hermano, también es peldaño para ir al infierno, es fácil caer en contradicción, pero, ¿estoy hablando de la verdad de Jesús o de mi verdad?, porque de ser así, mi verdad no tendrá contradicción por que todo es a mi manera, ser laico dominico con promesa no es un privilegio de categoría, es una responsabilidad, la verdad por la que el dominico pone la cara debe estar respaldada por una verdadera formación humana, doctrinal, en obediencia al magisterio, para ello se debe orar, estudiar, contemplar y tener vida fraterna congruente. Lo que tú y yo presentemos como verdad pesa en la eternidad y de eso daremos cuentas.
El discurso de Montesinos ofrece un despertar de la conciencia de la época; se entiende por las agresiones contra la dignidad de los indios, quienes se han de ver como Hijos de Dios y personas humanas. La dignidad no estaba marcada por tener o no sangre española, sino porque habían sido pensados en el amor de Dios y elegidos para él, desde el relativismo este dialogo hubiera terminado en simpatía nada más, la visión de Montesinos no es ganar estatus delante de los conquistadores, si no denunciar una injusticia, lo hace atraves de la razón por lo tanto es de contenido doctrinal.
Bien lo dice san Juan Pablo II en la introducción de Fides et Ratio:
“La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y en definitiva, de conocerle a Él, para que conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo.”
Montesinos hace preguntas claras, directas a la conciencia, no adolece de ideologías. Un laico dominico debe saber plantear argumentos serios, no debe caer en mentiras ni pensamientos de la corriente relativista, no debe recurrir a la carta de la autoridad: “porque soy dominico y tú también, debes aceptar lo que yo digo es la verdad”, bien lo decía Gandhi: “deja que tu luz resplandezca sin opacar la del otro”, el dialogo autèntico del dominico debe estar cargado de criterio, humildad y obediencia a la revelación y el magisterio, nos lo dice la regla de las fraternidades laicales dominicanas “el laico dominico es humilde, depende de Dios, acoge y ama como mandato de Cristo, es afirmativo también decir que estudia, contempla, es capaz de dialogar, de comprender y comprenderse, busca la satisfacción suya y de los demás.”
Montesinos lo plantea así:
“La dignidad del Hombre le viene de su creador, porque todos los hombres tienen la misma dignidad de criaturas a su imagen y semejanza.” (Martino, 2004)
El corazón indica en definitiva, las facultades espirituales propias del hombre, sus prerrogativas en cuanto creado a imagen de su Creador: La razón, el discernimiento del bien y del mal, la voluntad libre (II, 1995). Cuando escucha la aspiración profunda de su corazón, todo hombre no puede dejar de hacer propias las palabras de San Agustín: “Tú  lo estimulas para que encuentre deleite en tu alabanza; nos creaste para ti y nuestro  corazón andará siempre inquieto hasta que no descansen ti.” (agustin, 661).
Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. (Sn. Mt 22,37-39).

La autoridad debe reconocer, respetar y promover los valores humanos y esenciales. Estos son innatos pues derivan de la verdad misma del ser humano, expresan y tutelan la dignidad de la persona. Son valores, por lo tanto, que ningún individuo, ninguna mayoría ni ningún Estado nunca pueden crear, modificar o destruir (II, 1995).
Montesinos busca el dialogo con los conquistadores, defendiendo la verdad de la dignidad de los indígenas, busca la justicia a través de la razón, sin caer en falacias mal argumentadas. Si has encontrado faltas, dime cuales, es a lo quiero llegar.
Para construir un verdadero dialogo debe existir claridad, coherencia y argumentos fundamentados y documentados, no se trata de hacer ensalada de temas hundiéndose en el relativismo, camino muchas veces asfaltado por nuestros hermanos protestantes.
En una conversación se pueden enriquecer el lenguaje y el conocimiento, mas en un dialogo se maduran y cultivan criterios firmes.
El dialogo es un arte, si encuentras error en mi postura con gusto esperare escuchar tu argumento serio y veraz.

 José Roberto Miranda, OP                         Elmer Ismael Rodríguez, OP

BIBLIOGRAFIAS:
- Fray Bartolomé de las Casas O, P. “Historia de las Indias libro III, selección cap. 3-5.
- Fray Gustavo Gutiérrez O, P “EL Sermón  de Antonio Montesinos”.
- Regla de fraternidades laicales Sto. Domingo de Guzmán.
- Juan Pablo II “Fides et Ratio”.
- Renato Raffaele Martino “Compendio de la Doctrina social de la Iglesia” 2004.
- Juan Pablo II “Evangelium vitae.
- “Confesiones de san Agustín 661”.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Por la puerta angosta

Hoy toca hablar sobre un santo muy particular, todos lo son pero en este caso, atrae miradas de grandes y pequeños: Fray Martín de Porres. Invito al lector a buscar y leer la biografía de nuestro amado mulato. No trata de eso la breve exposición que haré. 

En la vida de la Orden de Predicadores tenemos una riqueza de santoral impresionante. Somos la orden que más santos ha regalado a la Iglesia, bueno aunque faltamos nosotros. Pero sobre este mulato hay cosas maravillosas que decir sin que haya escrito grandes tratados, por ejemplo, su amor a la escoba. No a un instrumento, sino al medio para su vida humilde, medio para el servicio. Debo tomarlo a ejemplo pues, mis bienes, mi oficio en la orden y la propia formación son eso, medios para servir a otros, de suerte que nos santificamos santificando según dice la Regla. 

Pero Martìn va màs alla, el celo por la verdad característica en su praxis de la caridad. Vive en el silencio pero no callado, sino humilde. Debo aprender mucho de èl. A servir a mis hermanos y agachar la cabeza ante Dios. Así, mi dicha es servir, amando a Dios en mi prójimo. 

Finalmente y no menos importante, la obediencia de Martìn. Obedece por amor en el amor. Eso quiere decir una vida interna equilibrada. No veamos a este santo como si se tratara de un ignorante dada su condición social, al contrario, es un gigante ante nuestra presunción social. 

Les dejo un presente en todo mi afecto.
Señor Nuestro Jesucristo, que dijiste "pedid y recibiréis", humildemente te suplicamos que, por la intercesión de San Martín de Porres, escuches nuestros ruegos.
Renueva, te suplicamos, los milagros que por su intercesión durante su vida realizaste, y concédenos la gracia que te pedimos si es para bien de nuestra alma.
Así sea.
José R. Mendoza, OP

miércoles, 25 de octubre de 2017

A Dios lo que es de Dios

Esta misma disputa se da en el mundo de hoy, elegir el bien es buscar aquello que nos perfecciona, ir en pos de Dios. El Cèsar representaba los poderes político-econòmicos de aquel tiempo. Lo cèsares de hoy son similares. Podemos perder de vista lo meramente importante por ir buscando el viento, el soplo, la nada; segùn nos dice Qoèlet. Vanitatis vanitatum et omnia vanitas. 

Considero que si no edifica, no vale la pena. 

Las estructuras deshumanizadas se instituyen con sus legalistas pretensiones de control de las conciencias, es querer atar a Dios por decreto. Un cristiano formado en principios morales y maduro en su fe, no requiere màs lìneas que los Preceptos Divinos, y sabrá adaptar segùn estos los diversos ámbitos de su vida, por los méritos de su bautismo. No significa que no obedezca, simplemente que no sigue cualquier bobada.

Dios es Septiforme, es decir, pleno en su diversidad. Ha creado al hombre en serio, no en serie.

La política y la economía deben estar orientadas al bien comùn, de todos a partir de cada cual. No es cuestión de mayorías sobre minorías. Desde ahí los preceptos serían disgregadores, evocando al diabolòs (que divide). Integrar, en la Iglesia, se logra cuando reconocemos la dignidad del prójimo. Y sì la persona es madura, sabrá vivir acorde a lo que ha optado. Hay que apostarle màs a una formación integral sistemática que a legalizar la ignorancia.

Al Cèsar lo que es del Cèsar y a Dios lo que es de Dios.

José  R. Miranda, OP


martes, 17 de octubre de 2017

Da limosna de lo de adentro y así lo tendréis limpio todo

¿Damos de lo que tenemos, damos lo que podemos, damos con medida? El mismo verbo nos indica dar, donar, entregar. Pero no basta con el dinero, con pan y chocolate. Dar con menosprecio, despectivamente, son dos formas de ofender al pobre y al necesitado, otra es el despilfarro. Buscar tener o codiciar más de lo que necesitamos o bien, creemos necesitar; ir por la fantasía “del buen vivir”. Esto es insensatez. 

La solidaridad y subsidiaridad son elementos del dar. Pero no está en el que sino en el como. 

¿Quién màs pobre y necesitado que el pecador?, ¿y, acaso no somos todos pecadores?. 

Aceptar y corregir. Como Dios, quien nos ama, nos acepta y nos corrige. 

El desprecio o menos precio hacia mi prójimo, es porque ha atentado contra mi esquema de vida perfecta. Entonces, yo sugiero que todos contemos nuestras penas y porquerías y luego veremos la reacción del público. 

Orar por todos, los pecadores y los que no se creen pecadores, ese oficio nos da Dios. 

En conclusión, dar de adentro es dar con y por amor, buscar y corregir, enmendar y devolver bien por mal. Vivir cristianamente la caridad. 

José R. Miranda, OP.

viernes, 6 de octubre de 2017

Los guetos, la soledad y solitariedad.

El estar aislados de la realidad; sustraídos en nuestros mundos, olvidando la necesidad y urgencia de católicos en el mundo temporal. Esto es un gueto. Culturalmente hablando, cuando se pretende que el laico sea el "resuelve todo" y no abordando los temas de impotrancia en relación a la acciones pastorales. 
Estoy de acuerdo en que, se ayude a la madre Iglesia, es un deber de todos sus hijos. Pero no en que se aprovechen de ello. Fomentar el movimiento de los laicos hacia temas de ìndole familiar, educación emocional y vida espiritual, es màs que un discurso político post guerra. 

Se denuncia el pecado, se anuncia la salvación. El resto cae por su peso, no al revès. De generar una conciencia en los laicos sobre el deber e importancia de la generosidad con la familia y la religión, nos hace hijos que no necesitamos tener turno en la parroquia por cualquier cosa, ya los atrios en algunos templos parecen el mercadillo central. A esto se le llama "consumismo religioso". 

Hay que generar fondos, de acuerdo, pero no para convertirnos en mega parroquias sino para dar la atención adecuada a los feligreses. De poco vale un templo bien pintado si hay que ir a rogar por que me den la confesión. 

Aplaudo a los sacerdotes que están prontos por sus hijos espirituales. Y a los laicos, que comprendiendo su dignidad, son generosos con la Iglesia. 

La humanidad necesita gente mejor formada, màs educada en casa, en familias estables y con calzado, alimento y menos de "buenas opiniones". 

Los laicos, sobre todo si sos dominico, en gracia de Dios y con el auxilio de Maria Santísima, seamos la respuesta a las oraciones de tantos hermanos que viven en abandono y soledad. Distintas clases de abandono y soledad.

José R. Mendoza, OP

Ver el siguiente enlace:
http://www.saludterapia.com/articulos/a/2267-soledad-solitariedad.html

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Sobre la santidad de los laicos

La santidad no procede por mérito nuestro sino de Cristo, así se entiende el Dogma de la Inmaculada Concepción de Marìa Santìsima, que fuera concebida sin pecado original. En la concepción pasiva, segùn explica el dogma, ella fue preservada de toda mancha por la gracia. Con esto se explica el saludo del ángel a Marìa: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc. 1, 28).

Parece cosa fácil, pero no saber nos lleva a un fanatismo religioso. Una cosa es tener devoción popular, si es Cristo a la cabeza, y otra el fanatismo de las tradiciones con minúscula sin esclarecer razones. Ni fundarse en ellas. Peligros actuales son el secularismo y en fundamentalismo.

La santidad es el resultado lógico de Cristo actuando en nuestras vidas, si nosotros lo dejamos. Dios no violenta la libertad de nadie. Antes que pedir nos libere de un pecado hemos de buscar las razones,  raíces màs bien, de dicho vicio y combatirlo con toda nuestras fuerzas; Luego sí pidamos al Señor que nos ayude con su gracia para rechazar al mal. La tentación ahí estarà, pero no mi voluntad a su favor. Por tal razón dijo a Pablo "sòlo te basta mi gracia", Si le quitò o no la "espina", eso no los dice la lectura. 

Nuestra santidad procede del Hijo, y sus frutos "por los cuales les conocerán", van unidos a nuestro empeño en ser cada día màs y mejores cristianos. 

En el mes venidero, Octubre, celebraremos a la Vìrgen del Rosario, valdría la pena si en verdad nos decimos "marianos", ahondar en los dogmas de la Iglesia sobre Marìa. No nos suceda como con las iconografìas, las admiramos por su belleza, pero no sabemos ni una migaja màs. 

Sobre los dogmas marianos:
- ¿Cuántos son?
- ¿Cuales son?
- ¿En què consisten? 
José R. Miranda, OP


sábado, 23 de septiembre de 2017

No se vale hacer leña del àrbol caído

En el caminar de la vida todos nos equivocamos y todos nos necesitamos, aunque no siempre sintamos total empatía. Palabras bonitas no aminoran el hecho de la distancia ni el dolor por los problemas, una palabra calidad no requiere florecitas. En el cuerpo, la sangre calienta al organismo, este proceso se da mediante la combinación del oxígeno y la sangre, con la ayuda del elemento Hierro. 

Aplicando a la vida la escuela que nuestro organismo nos da, no por coronas de palabras sino por la cercanía, mezclada con oración y la Veritas, se forjaron amistades sinceras. Los medios y redes sociales nos facilitan lo primero, cada quien es libre de lo segundo y es deber de todo bautizado conocer lo tercero. 

Quizàs sea poco afectivo pero no soy de los que reparten abrazos sòlo porque sì. Piènsolo dos veces si sè que la persona me hay faltado a la dignidad; Cristo exhorta a dejar pasar las ofensas de los demás, no a ser hipòcritas. Hemos de hacer fuerza a nosotros mismos, no para alimentar resentimientos sino para orientar nuestra vida emocional al bien común. Pero esto sòlo se hace desde el interior con la siempre presencia de Dios. 

Pienso en muchos de develan sus frases aprendidas sin tomar en cuenta la unidad sacramental. Es porque, la unidad no se da por nuestra veleta emocional, sino por los pensamientos y sentimientos de Cristo. De ahí el don del servicio. Quien verdaderamente ama, sirve a sus hermanos con los medios que tiene a su alcance. 

Finalmente, agradezco a quien se toma el tiempo de darme palabras afectivas, pero me reservo a mi criterio examinarlas. Y es porque yo jamás me creo todo lo que me dicen sin antes ver de quién procede. Para quien me busca reciba un afecto sincero con palabras honestas y asistencia certera desde mi limitancia. 

José R. Mendoza, OP

sábado, 22 de abril de 2017

La inculturaciòn católica de los católicos

¡Què dilema!, oìr a católicos en pleno siglo XXI diciendo cosas como "bendiciones", "todos y todas", defendiendo sistemas consumista-socialista, e ignorantes de su fe, de las Sagradas Escrituras, de la Sana Doctrina y de sí mismos. 

Vaya si es un dilema. La diversidad de métodos pastorales, unos màs o menos congruentes en la práctica, han permitido el peligro de la carencia de formación adecuada para los laicos, en donde todos somos agentes de pastoral. Todos y por su bautismo, pero también por ser persona a imagen y semejanza de Dios, son menester de la Nueva Evangelización. 

Esta carencia de discernimiento y la poca importancia que damos a la investigación de las fuentes, ahí de donde hemos tomado la información o bien publicado algunos artículos en Redes sociales, es reflejo de la incapacidad actual de tener ideas propias. Creemos que hacemos lo que queremos pero en verdad sòlo hacemos lo que nos dicen porque nos lo dicen, no cuestionamos. Y cuestionar no es rebeldía. Hacer las preguntas correctas y certeras permite a la persona adueñarse de los motivos que le encaminan a la realización del acto. Debemos estar convencidos, porque quien no se conoce a si mismo ni al objeto formal de su amor, pierde el sentido de lo que hace.

"En la teología hay elementos de verdadera argumentación. Es imposible he inútil pretender reducir la teología a los modelos de producción, eficiencia y bienestar a que nos ha acostumbrado la ciencia moderna" (Fray Nelson Medina, OP)

La mala broma es que muchos de estos son catequistas de sus comunidades. Pero, ay de quien se atreva a corregirlos. Ese será tachado de intolerante.
Hemos de aprender a vivir como católicos, a hablar como católicos, no sòlo vestirnos como uno. Cuando no entendemos, desconocemos nuestra verdadera dignidad, nuestro estado y la realidad de mi pecado personal, el resultado es personas despistadas. Fraternidades laicales con actividades propias de cofradías, dirigentes con alardes de abad, una pobreza filosófica y ausencia de reflexión teológica. Al grado máximo de desconocer la Regla misma, entonces, ¿Qué valor tiene una promesa si se desconoce la materia de lo que se promete?

De nada nos sirve llenarnos de medios si carecemos de fines (Fray Nelson Medina) 

Palabras como "Revelación", "Depòsito de la fe", no debieran ser un misterio para un catòlico.

Por ende, antes de ir por ahí coleccionando buenitis y viviendo de "sentir bonito", mejor es conocer tu fe. Aprovechas tu tiempo, das sentido a tu vida y te oirás màs interesante en las conversaciones pastorales.

No deseo agraviar a nadie, sòlo no confundamos la inculturacion con la pérdida de nuestra
identidad católica.

José Mendoza, OP




miércoles, 25 de enero de 2017

Nadie da lo que no tiene


La fragilidad del argumento viene por la ignorancia de conceptos; presuntamente, "tener la razón", impera sobre si èsta es razonable. En realidad, sòlo un tonto acepta sin cuestionarse las cosas, hay que saber profundizar en lo que se nos dice, le llamamos a esto "discernimiento".
Muchos pleitos entre católicos, porque discutir es otra cosa, provienen de la carencia de criterio. Luego, tener la razòn, aunque no sea moralmente lìcita, es mejor. Ser medio bueno es mejor que no serlo. Pero, "estás conmigo o en mi contra"(cf. Mt. 12, 30), para el Señor no hay medias tintas.
Tolero a la persona, le acepto, pero no negociando la Verdad, es que sería gravìsimo aceptar el error sòlo por "no hacerle sentir mal". No caigamos en la tentación del buenismo. No somos dueños de la Verdad. Le creemos a Dios pues de varias formas, con la ley y los profetas nos ha mostrado (Revelado) su designio de amor para con el hombre (Jn. 3, 16; 10, 10), por tanto no puede engañarse ni engañarnos. 

Cristo se dio sin defecto a la humanidad, y purifico a sus apóstoles para que no cayeran en el grave daño del fariseìsmo. Luego, los apóstoles guiados por el Espíritu Santo, difundieron la Buena Nueva combatiendo las tendencias religiosas que no predicaban a Jesùs como Señor y Salvador (las herejías). Jesùs les ha encomendado el deber de enseñar  (Mt. 28, 19- 20). A nosotros nos compete conocerla, amarla y defenderla. Saber defenderla, de hecho. Si por tolerar el error negamos que hay un asidero designado por Dios (1a. Tim. 3, 15), entonces, despreciamos totalmente la cruz de Cristo y negamos su Resurrección. 
Si el catòlico no nutre su razòn con esta sana doctrina, pretender que realice cualquier labor pastoral es como pedirle a un chimpancé nos escriba un poema. Nadie da lo que no tiene. Les exhorto, en el nombre de Jesucristo, al estudio y una vida sacramental viva, activa y fructífera. Cumpliéndose el mandato del Génesis, "sean fecundos". Los primeros 4 numerales de la Constitución Dogmática Lumen Gentium (LG), les serà de mucha utilidad.

José Mendoza, OP.

viernes, 6 de enero de 2017

Los videojuegos y el entretenimiento




Desde que tengo uso de razón los videojuegos han sido parte de mi historia de vida, tanto que me ha marcado la infancia, preadolescencia y adolescencia. Y no es de extrañar ya que al parecer pertenezco a la generación “millennials”(Así son conocidos los que nacieron entre 1980 y 1996). Pasaba largas horas de mi vida frente a consolas de videojuegos, tratando d e entretenerme y matar el tiempo.
Cada vez que iba a los videoclubs(como le llamaban a los lugares donde alquilan la consola de videojuego por hora) me entraba los deseos de escaparme del mundo en el cual vivía para transportarme en un lugar donde al parecer tenía el control de todo y buscaba ser el mejor de todos. En especial en fútbol. Tiempos muy lindos, pero quisiera tocar un tema muy especial en los videojuegos y que más allá de todos los riesgos que suponen los videojuegos que podrás encontrar en numerosas páginas de internet como la dependencia, aislamiento, adicción, entre otros...:

“El gran problema de los vi deojuegos -frente a la televisión - es que los videojuegos, como consecuencia de su estructura repetitiva y de recompen sa, podrían generar una dependencia de los mismos que llevaría a los niños a estar constantemente pendientes del videojuego a lo largo del día.
Todo esto acarrea una gran pérdida de tiempo, dificultades para llevar a cabo adecuadamente los deberes escolares, falta de atención y concentración durante las horas de clase y un co mportamiento de aislamiento en la propia escuela.
La adicción puede ser de tal intensidad que esté presente durante cualquier actividad que lleve a cabo durante el día: bien sean actividades manuales como comer o vestirse, o intelectuales, como los deberes escolares. Todo esto lleva al niño a perder contacto con la realidad social, emocional y familiar.”

(Tomás Ortiz Alonso. Catedrático.

Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid)


Lo que me gustaría profundizar en este documento es sobre el “entretenimiento”. Dado que es lo que persigue las personas cuando compran consolas de videojuegos. Por algo se mueve millones de dólares en esto y por algo mucha gente pasa gran parte de su vida entreteniendose. Quiero decir el entretenimiento es mucho más que un pasar el tiempo. Casi se podría decir que resolvemos las necesidades porque la necesidad de entretenernos nos mueve a ello.

No es nuevo, según Fray Nelson Medina:

“Los antiguos monjes canonizaron la expresión “vacare Deo” para indicar cómo la

liberación de los trabajos llamados serviles era una especie de requisito para que el monje pudiera ocupar su tiempo en otras cosas, se supone que el cultivo de otras áreas de su espíritu, a través de la lectura o la meditación, se supone. Esa necesidad de estar libre de necesidades tiene un poder enorme, como lo reflejan varias cosas, si miramos bien.
Hagamos el ejercicio mental de quitar los entretenimientos de una sociedad como la Occidental. Tendríamos que derribar cines y teatros, discotecas y casinos, y también estadios, canchas, seguramente parques... Casi parece que la ciudad ha nacido del comercio pero su finalidad es la libertad de no tener que hacer nada: “vacare”...”
Miremos la programación típica de la televisión. Se puede hablar de buen o mal gusto pero lo que no se puede dejar de ver es que la inmensa mayoría de los contenidos apuntan simplemente a entretener. En la mayoría de los casos con programas basura, adoctrinando a la población con ideologías peligrosas, a través de escenas sexuales, documentales o programas con mensajes implícitos, etc.
Y es curioso ese verbo mismo: entretener. Da la idea de algo temporal y provisional, como cuando una persona tiene que hacer su turno en la sala de espera mientras el doctor lo llama. “Entonces la persona se “entretiene” por ejemplo leyendo algo liviano, intrascendente quizá. El fin del entretenimiento debería ser eso: ocupar nuestro tiempo mientras llega el plato fuerte. El problema es que muchos no saben qué podría ser un plato realmente fuerte y por eso se quedan con entremeses y todo su tiempo es entretenimiento.”

“De modo más formal uno puede preguntar si el entretenimiento es un medio, como lo sugiere la sala de espera del consultorio, o es un fin, como lo sugiere el que una vez resueltas lo que consideramos “necesidades” entonces sí nos dedicamos... ¡a entretenernos! ¿Qué hay en el fondo de todo esto?”
Me parece que algunas veces hay un naufragio existencial y egoísmo que nos impulsa a encerrarnos en nosotros mismos. Lo cual hace que desperdiciemos nuestra vida en un ciclo: el trabajar, consumir, entretenerse. Eso también provoca el miedo a sentirme solo o bien escapar aunque sea por un breve momento de los problemas que nos rodean. Esto le quita el sentido a la vida, porque como apunta San Juan Pablo II en la teología del cuerpo, fuimos creados como “don”, para entregarnos a los demás. Eso es lo que nos colma de una alegría que no se pasa, eso de novedoso que trae el evangelio, que con la llamada que nos hace individualmente nuestro Señor, cambia por completo la vida de las personas. Si nos abrimos primeramente a la conversión y cooperando con su gracia en la caridad, le podremos dar un sentido y valor a nuestra vida.
De verdad que el entretenerse seguiría siendo una necesidad, pero a la espera del plato fuerte.

Norman Alfaro Segura. O.P. 
Fraternidad Fray Angelico 
Costa Rica 

jueves, 29 de diciembre de 2016

La misión de los laicos, hoy.


Carta de nuestro padre promotor de Justicia y Paz de la Provincia San Vicente Ferrer en Centro América 
Fr. Christoph Gempp OP.  25 de mayo 2014

"En este sentido se trata de descubrir y apoyar carismas especiales. En la formación no solamente se trataría entonces descubrir quiénes son pilas en Santo Tomas, Eclesiología o Exegesis. Se trataría más bien de descubrir sensibilidades pastorales o sociales y apoyar a los que quieren ir hacia las fronteras de la misión que mencionan los Capitules Generales y – para no olvidarnos – buscar su Santidad en la vivencia de una opción preferencial de los Pobres y quieren simplificar su vida constantemente. La Orden conocía como único instituto religioso de su tiempo la dispensa en orden a la misión. En la OP todo culmina en la Misión y todos los elementos existen en función de la misión".

La misión de los laicos, hoy
Si lees el artículo anterior, tomado de la Carta del Promotor de Justicia y Paz en nuestra provincia, notarás que he subrayado algunos aspectos que me gustaría resaltar en orden de la vida laical. primero, el nuestro promotor toca el aspecto formativo y lo condiciona con "no solamente". Si bien con esto da entrada a su argumento sobre descubrir sensibilidades pastorales o sociales (no sensiblerías), reluce la palabra "apoyar" a quien desee ir a la misión. Recién buscaba en una de mis librería favoritas y dilucide un libro que espero agregar a mi colección, máxime porque es de otra buena colección sobre asuntos eclesiològicos, y trata de "Misionologìa". Este término no es del todo nuevo, pero hay algunos aspectos que resaltar sobre la complejidad de la misión para los laicos. 

Por mi experiencia como formador del Instituto Catequètico Escuela de la Fe y en mis viajes misioneros a Nicaragua, he experimentado muchas cosas, entre lo humano y espiritual. Aclaro que no me quejo, ir  y anunciar el Evangelio es un privilegio que se debe aprender a valorar tras varios años ejerciéndolo. Jesùs nos dice: "permanecer y perseverar". 

Proposito de la misión: Buscar la santidad, tuya y de los otros (Regla de Fraternidades laicales de Sto. Domingo de Guzman).

En la búsqueda de todos esos valores que consideramos indispensables para la vida, como lo es "ser feliz", disociar la felicidad de la santidad es como hacer dieta a base de embutidos. Es fruto de la maduración humana ordenar la escala de valores.
El misionero esta clarificado en su intención, ser feliz dando felicidad a los demás, mediante la participación de sus bienes y su tiempo. De la pobreza evangélica brotará la generosidad y la solidaridad. Frutos inefables de la conversión del cristiano.

Todos esperamos que la parroquia sea fuente de misericordia pero, la parroquia somos los que participamos en ella de la vida litúrgica. Eso, y los sacramentos, me facultan como misionero de la misericordia según sea mi vida cotidiana.

El artículo inicial va orientado a la vida religiosa de los frailes, por lo cual trate de exponerlo en clave laical.

¡Feliz fin de año y próspero 2017, en paz con Dios!

José R. Miranda

sábado, 10 de diciembre de 2016

Discernir en los tiempos modernos

Saludos y gracias por leer nuestro blog. Me disculpo por lo poco asiduo de nuestras publicaciones, el tiempo nos absorbe y no siempre es bueno llenar de cualquier cosa la mente de la gente. Procuraré hacer presencia al menos cada quince días.

Ultimamente he leído muchos comentarios sobre publicaciones mías en las redes sociales. En la mayoría de casos son cuestiones doctrinales en asuntos de moral. Digo y sostengo que en lo cotidiano tus gustos son tuyos, se respetan pero, en doctrina y  moral, la verdad no es negociable. Y esto debido a que la Verdad es una persona concreta. 

Recuerdo haber oído en una conferencia a la que asistì, impartida por mons. Delgado, sobre la vida de Mons. Romero y previo a su beatificación, que èl decía: "Mi criterio es el Magisterio". Curioso, porque para decir algo semejante primero se ha de conocer la cuestión sobre la que se afirma, esto no se logra sin vida de estudio y oración, partiendo del ejercicio asiduo de virtudes como la humildad y una vida ordenada. En nuestra ignorancia podemos hacer afirmaciones irresponsables o bien, sin prever la intención del otro. En eso yo caigo muy seguido. Por eso prefiero ver como se va desenvolviendo la trama en general. 

Las cosas pueden ser o no a mi parecer, estar o no en mi tiempo, carecer incluso de toda buena intención, pero, descubriendo la trama, develamos a Dios que se vale de circunstancias y personajes cuestionables como Nabucodonosor, el Rey Darío, Ciro de Persa, incluso de Antìoco Epifanes y Alejandro Magno, para proponer un escenario fértil a la venida mesiánica de su Hijo, nuestro Salvador.
¿Es que Dios se goza del dolor, de nuestros conflictos, del desorden moral? No. Sin embargo, es soberano y como bien nos dicta la sentencia, "Yavè dice".

¿Conviene cuestionar a Dios? Antes cuestionémonos a nosotros mismos, y veamos que tan en sintonía estoy con las enseñanzas del Magisterio, si me he esmerado en conocerlas, no como autodidacta quien se lee párrafos por aquí y por allá, definiendo lo que le parece y lo que no (una fe a la carta), sino más bien, partiendo de una formación ordenada y orgánica (Catecismo de la Iglesia Católica) 

¿Todo sacerdote esta resueltamente en lo correcto? Triste pero cierto, hace mucho daño la visión pastoral irresponsable de algunos miembros del clero. Pero hacer esto requiere que comprendamos la visión ontológica del bien y el mal. Sugiero mucho leer a Sn. Agustín en su obra "De las costumbres de la Iglesia"

Entonces, ¿soy yo dueño de la verdad? Más bien me dejo poseer por la verdad (por los méritos de Cristo desde mi bautismo)

El problema del relativismo es que nada es absoluto, todo es relativo, y esto en sí, es un absoluto. 

Me despido, espero tus comentarios, serán leídos con objetividad. 

José R. Miranda, OP

viernes, 23 de septiembre de 2016

El matrimonio es para algo

El Matrimonio, institución natural. Doctrinalmente, sus funciones son:
-       - Unitiva
-       - Procreativa
-       - Educaciòn de la prole

Una realidad tanto dolosa es que no todos tendrán hijos, duele dentro del ego, y al interior del matrimonio èsta no es una exigencia, es decir, que pueda o no suceder dada circunstancias atenuantes. Al caso, y asì lo propone la Iglesia, se recurre a la adopción o bien a la ciencia, bajo el definitivo y científico “no se puede”. Ahora bien, si uno de los contrayentes sabe de su imposiblidad para procrear hijos y no lo notificò a la contra parte, sea causa de nulidad, dicen los moralistas.

Pero en esencia, las cosas son lo que son, matrimonio se define como “el cuido de la madre” (matri munere)

Anoche tuve la oportunidad de ir a ver la película “Cigüeñas”, es una producción en dibujos animados que me parece interesante, dados los signos que presenta de una realidad muy actual.

Quiero rescatar unos elementos claves de la película:
-       Un matrimonio joven y ocupado en proyectos: “jamàs detenerse”_ atenta a la Función Unitiva.
-       Un hijo que pide la atención de sus padres_ Atenta contra La educaciòn de la Prole
-       El criterio de que un niño es un “paquete”_ atenta contra la Funciòn Procreativa.

Parece monstruoso pero es nuestra realidad. En paìses màs “evolucionados” de Europa se ve el fenómeno de la abstenciòn a procrear hijos para priorizar otro tipo de cosas, como los coches, los viajes, la vida social, etc., todo eso es muy bonito pero, ¿cumple con las funciones del matrimonio?

Un hijo es un don de Dios, por tanto, quien se compromete a una vida marital debe entender a què se mete. Deben estar conscientes en la toma de una decisiòn trascendental como lo es compartir tu vida con otra personas, en su complejidad y con apertura a la vida; de lo contrario se puede caer en un sin sentido, tiempo perdido, disputas entre los cónyuges, lo que puede repercutir en la separación, la infidelidad, y un gran etc. Porque el hecho de que hayas coleccionado lo que la moda te dicta no te convertirá en museo ni en experto. Sòlo serás uno màs de tantos desdichados bien domesticados.

El matrimonio es para adultos, no basta “estar enamorados”. Y es que sin una formaciòn adecuada y lo dignamente necesario, las palabras “Te amo”, quedan reducidas al absurdo. Amar es una decisiòn de personas capaces al compromiso.

Pienso en la firme felicidad de los contrayentes, estar formado para lo que se asume nos da las herramientas básicas de nuestro proyecto hacia la felicidad.

No soy un crìtico acreditado de películas ni mis palabras están escritas con sangre pero, puedo decir que, ver “Cigüeñas” La Película, te serà divertido y reflexivo.

Afmo. en Cristo

Josè R. Miranda