jueves, 30 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 13, 16_ 20
"El servidor no es màs grande que su Señor, mi el enviado màs grande que el que lo envìa".

Con estas palabras entendemos que, en el Reino de los cielos, es en el servicio donde recide el verdadero poder. Y nadie se debe ingreir, ninguno de nosotros, por mucho que sepa, que haga o hay hecho, por bonito que hable, instrumentalice alabanzas, escriba o comprenda las Escrituras, sea artista del lienzo, con sus manos o la actuaciòn, como fuera, todo es para el servicio de los demàs. 

Sea tambièn desde la cocina, en la fàbrica, la escuela, los hospitales, las ofcinas de gobierno o en las jurìdicas, los talleres o una venta ambulante, todo somos enviados por el Señor para hacer el bien y anunciar la Buena Noticia de Salvaciòn. 

Somos bautizados, no estamos en competencia, sino al servicio de aquel, de quien proceden todos los dones. 

Josè Miranda, laico dominico. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


Orígenes (c.185-253), presbítero y teólogo 
Homilías sobre el Génesis 1, 5-7 (SC 7) 


“Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.”

Cristo es la luz del mundo (Jn 8,12) que ilumina a la Iglesia con su luz. Y como la luna recibe su luz del sol para que ella ilumine la noche, así la Iglesia, recibiendo la luz de Cristo ilumina a todos aquellos que se encuentran en la noche de la ignorancia... Cristo es, pues, la verdadera luz del mundo “que con su venida al mundo ilumina a todo hombre” (Jn 1,9), mientras que la Iglesia, recibiendo su luz, se hace luz del mundo, “iluminando a los que están en tinieblas” (cf Rm 2,19), según las palabras del Señor a sus discípulos: “Sois la luz del mundo.” (Mt 5,14) De ahí que Cristo es la luz de los apóstoles y los apóstoles, a su vez, son la luz del mundo.

martes, 28 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


Sn. Juan 10, 22_30

"El Padre y yo somos una sola cosa".

Me puedo imaginar la cara de los judios al oir estas palabras, Jesùs se hace semejante al Padre, por lo tanto, ¡es Dios!. Pero Jesùs no hablaba sin autoridad: "las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mi".
¿Por què Jesùs se pone en lugar de siervo, cuando dice "Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos?... Habla de su semejanza con el Padre, y de una filiaciòn divina, pero sigue siendo siervo. Precisamente porque a eso ha venido, a cumplir con la voluntad de su Padre, que es tambièn la suya, redimir a la humanidad de manera gratituta y por misericordia. 
¿De donde aprendiò esta actitud?... humanamente, podrìamos decir que de la Sierva del Señor, hàgase en mi segùn tu Palabra. 

¡Y nosotros!, ¿amamos hacer la voluntad del Señor?, ¿o nos contentamos con vivir sin la misericordia? 

Josè Miranda, laico dominico.

lunes, 27 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 10,1_10
"Yo he venido para que las ovejas tengan vida, y al tengan en abundancia".

Jesùs nos advierte sobre el ladròn, el que engaña y seduce para robarnos la fe, ese entra por otra parte, es decir, no viene de la Verdad, sino de las pasiones humanas, y quiere seducir a la humanidad para que desconfiando del Señor no le sigamos, como hiciera en el principio con Adàn y Eva.

En cambio, Jesùs dice de sì que es "la puerta por donde entran las ovejas", esta es la puerta de la fe, que recibimos en el bautismo. De ahi que los sacramentos son "Jesùs, actuando hoy en la Iglesia". 

Y mediante los sacramentos de la Sta. Iglesia Catòlica, recibimos gracia santificante y la vida eterna, ademàs de una vida con sentido en esta tierra, a eso se refieren las palabras "en abundancia". 

Vemos pues lo importante de conocer la doctrina. De ahi procede la voz del pastor que nos congrega en la Iglesia. Y quien desconoce la doctrina, desconoce a Cristo. 

Josè Miranda, laico dominico.

domingo, 26 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 10, 11_18
"Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas".

El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no peretenecen las ovejas, cuado ve venir al lobo las abandona y huya, y el lobo las arrebata y las dispersa.
Es porque el asalariado no se preocupa por sus ovejas. Semejante a quien no asume su propia realidad desde el contexto social en que vive, el que no hace lo que puede con lo que tiene, y se contenta con criticar, codiciar y renegar de los demàs. El buen pastor hace lo que està a su alcance y no escatima esfuerzos pues conoce a sus ovejas, sabe lo que necesitan y les ayuda en todo lo que puede. El padre de familia, el patròn o jefe, el gerernte de la empresa, el maestro en su salòn de clases, la ama de casa, el estudiante que se prepara para ser el profesionista del mañana; ellos y todos los demàs, en su complejidad son pastores que debe orientar a su familia, a sus subordinados, a los amigos, y orientarlos a todos hacia los bienes celestiales. Facilitàndoles lo propio para que logren su plena perfecciòn. 
Sin embargo hay otras ovejas que no son del rebaño y tambèn èstas debe volver a casa. Para nosotros esto se puede entender como dar el esfuerzo extra en nuestras obligaciones, hacer lo que nadie ha hecho y mejorar en lo posible la realidad de los demàs. Hacer lo mejor como se nos pide pero tambièn lo que podemos hacer de màs... lo que nadie te pagarà, ni te agradecerà, es màs, nadie quizàs lo vea. Pero Dios, que ve en lo secreto, te premiarà en lo secreto.

Sabemos que pertencemos al buen Pastor. Pertenecer a este su rebaño, la Iglesia, como bautizados nos asegura el acceso a su infinita misericordia mediante los sacramentos y las enseñanzas del Magisterio. 

Josè Miranda, laico dominico.

sábado, 25 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy


San Ireneo de Lyon (c.130-c.208), obispo, teólogo y mártir 
Contra las herejías, I, 10,1-2; PG 7, 550-554) 


San Marcos transmite la fe de los apóstoles al mundo entero

La Iglesia, diseminada por el mundo entero hasta los confines de la tierra, recibió de los apóstoles y de sus discípulos la fe en un solo Dios Padre todopoderoso, que “hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen” (Ex 20,11; Hch 4,24); y en un solo Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó por nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, que por los profetas anunció los planes de Dios, el advenimiento de Cristo, su nacimiento de la Virgen, su pasión, su resurrección de entre los muertos, su ascensión corporal a los cielos, su venida de los cielos, en la gloria del Padre, para “recapitular todas las cosas” (Ef 1,19) y resucitar todo el linaje humano, a fin de que ante Cristo Jesús, nuestro Señor, Dios y Salvador y Rey, por voluntad del Padre invisible, “toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame” (Flp 2,10-11) a quien hará justo juicio en todas las cosas.

La Iglesia, pues, guarda diligentemente la predicación y la fe recibida, habitando como en una única casa; y su fe es igual en todas partes, como si tuviera ”una sola alma y un solo corazón” (Hch 4,32), y cuanto predica, enseña y transmite, lo hace al unísono, como si tuviera una sola boca. Pues aunque en el mundo haya muchas lenguas distintas, el contenido de la tradición es uno e idéntico para todos. Las iglesias de Germania creen y transmiten lo mismo que las otras de los Íberos o de los Celtas, de Oriente, Egipto, Libia o del centro del mundo [la Tierra Santa]. Al igual que el sol, criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la predicación de la verdad resplandece por doquier e ilumina a todos aquellos que quieren “llegar al conocimiento de la verdad” (1Tm 2,4).


viernes, 24 de abril de 2015

Comentario del Evangelio de hoy

Sn. Juan 6, 52_59
"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mì y yo en èl". 

Nuevamente la invitaciòn està dirigida a la recepciòn de la Santa Eucaristìa. Ahora ya no es sòlo el alimento del cuerpo, salud del alma y viàtico para la vida eterna, ahora tambièn nos la da como signo de la filiciòn divina. 
Asì, el cristiano que la recibe dignamente, se incorpora a la familia de Dios de manera total y autèntica; esta es la relaciòn: por el bautismo somos insertados en la gracia, en la confirmaciòn fortalecidos como piedras vivas de la Iglesia y, en la Eucaristìa, incorporados en la vida divina, siendo que al comer y beber de Cristo, concreta en nosotros El Reino de lo Cielos. 
El Señor vino y se ha quedado con nosotros, por nosotros y para llevarnos al padre,y ser todos en èl, una sola cosa. 

¿Comulgarèmos con indiferencia de ahora en adelante?

Josè Miranda, laico dominico.