martes, 1 de agosto de 2017

Y tù, ¿què promesa tienes?... ¡Vanitas vanitatum!

Y tù, ¿tienes promesa temporal o perpetua? este comentario sería tal si me preguntaran ¿te bañaste hoy?. 

¿Cuál es la intención? ¿establecer líneas, parámetros, elite? Cuando yo hice mi promesa y la renové, ciertamente había una comunidad presente, pero elevando mis ojos al Cristo crucificado y ante las autoridades de la OP, dije: "prometo vivir bajo la Regla de Seglares de Sto. Domingo de Guzmàn". 

La promesa se hace a tìtulo personal, por eso es individual. La duración a un año o perpetua, lo cual serà a su debido tiempo, no es asunto del resto. Ya que quien se compromete he sido yo. Y si no vivo mi compromiso, aunque no incurro en pena moral, me veré expulsado de la orden por mi propia mano. Al que van a expulsar es a mì, no creo que los que andan averiguando mi vida protesten ante el provincial. 

Esta tentencia entre algunos Laicos de la OP en nuestra provincia de Sn. Vicente Ferrer, es de mal gusto. De cierto que, nos sentimos alegres y agradecidos con Dios por aceptarnos en la orden pues es su deseo darnos la gracia de la predicación. Lo que, a su vez, conlleva responsabilidades y derechos. Yo, ante la pregunta "¿qué promesa tienes?", diría, "te contesto pero primero coméntame, ¿qué parte de la Sumna Teológica de Sto. Tomàs de Aquino estudias, o bien, primero reflexionamos el evangelio del día y luego te digo".

Es una soberana insensatez poner la carreta adelante y los bueyes atrás. Elegí la orden por que quiero estudiar y pensar libremente, bajo la libertad de los hijos de Dios. 

No puedo sugerirles a estos hermanos, como si fuera una reflexión fraterna, pues no estoy aquí para eso; debo decirles desde la Verdad: "¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?" (Lc. 6, 41).

Jurídicamente hablando, poseer promesa perpetua, tiene peso y fuerza segùn las disposiciones propias de los documentos de la orden ante tal o cual cargo u oficio a ocupar, designado por nuestro Provincial. El nivel y respuesta de mi compromiso ante Dios y la comunidad es asunto de mi respuesta de fe a Dios. Si la Regla establece que sòlo aquellos "maduros en la fe" ingresan en la orden, entonces, debiéramos dejar de hacer este tipo de averiguaciones detectivezcas que no es para eso que somos dominicos. Peligroso y estamos dejando de vivir los pilares, ahí en las periferias diarias a que se nos envía. Al fin del día, con o sin promesa "X", dominico no fui.

Hagamos un examen de conciencia sobre como vivimos la promesa, cualquiera que sea, si somos coherentes entre lo que digo que soy (dominico), la manera en que vivo (posiblemente relativista, ¡ojalá y no!) y las exigencias de la Regla (si es que la poseo y leo), y luego, ante el Santísimo Sacramento del Altar, tendrè material suficiente de conversación.

José R. Miranda, OP




sábado, 8 de julio de 2017

Poner los puntos sobre las "i".

En una era casi regida de la OPINIÒN PERSONAL como DOCTRINA, defender y anunciar la VERITAS es tarea de valientes, estudiosos de la Sana Doctrina y conocedores de su entorno. No podemos ni debemos caer en la tentaciòn, si en verdad somos DOMINICOS, que es mejor simpatizar, no caer mal y terminar negociando con lo que no es nuestro. Pues la fe nos ha sido dada en depósito. 

Muchos son personas de bien, amorosos, comprensivos, buenos cristianos. ¡Gloria a Dios!, pues en verdad Dios está en ellos. Pero para los dominicos, el estudio no es opcional. 

Tomemos en cuenta las heridas del pecado original, una muy grave de las tres descritas en el CEC es la ignorancia. La ignorancia es fuente de violencia y errores. 
Un amigo me narraba en como, leyendo las Escrituras, y sin previa preparaciòn, despertò en su alma la necesidad de Dios. Luego, se ha dedicado a profundizar en el conocimiento de la Verdad. Por lo que, leer la Biblia, no basta. 

Es como leer una indicaciòn que dice "No Estacionar", y aparcar en ese lugar. Veamos como la falta de seguir indicaciones es a causa de la pobreza mental. Y porque la inteligencia que se nutre del conocimiento serà capaz de analizar mejor las situaciones que se le presentan. 

El relativismo ha penetrado incluso en los ámbitos de formaciòn; nada tiene de nuevo ni nos asuste este hecho puesto que sabemos como en los primeros siglos, los herejes, fueron precisamente ministros católicos creyendo entender la Revelación. Sin prejuicios, nosotros hemos visto la película terminada, a ellos les tocò comprenderla. Eso no resta importancia a que en nuestro entorno debemos saber, aprender, instruirnos, en síntesis, dialogar en la Verdad. Cuando quiera oír tu opinión personal te preguntaré: ¿Qué película vemos? ¿Café con leche?, etc.

La importancia. Tener almas libres capaces de iluminar la realidad no serà posible en conciencias deformes, cuyo síntomas son el "depende" y que mañana, tarde y noche pregonan el "yo opino". El estudio va acompañado de la humildad, hijos de Dios insuficientes por sì mismos, y por lo que se mantienen en constante estudio, oración y vida sacramental, en gracia de Dios.

José R. Mendoza, OP






sábado, 22 de abril de 2017

La inculturaciòn católica de los católicos

¡Què dilema!, oìr a católicos en pleno siglo XXI diciendo cosas como "bendiciones", "todos y todas", defendiendo sistemas consumista-socialista, e ignorantes de su fe, de las Sagradas Escrituras, de la Sana Doctrina y de sí mismos. 

Vaya si es un dilema. La diversidad de métodos pastorales, unos màs o menos congruentes en la práctica, han permitido el peligro de la carencia de formación adecuada para los laicos, en donde todos somos agentes de pastoral. Todos y por su bautismo, pero también por ser persona a imagen y semejanza de Dios, son menester de la Nueva Evangelización. 

Esta carencia de discernimiento y la poca importancia que damos a la investigación de las fuentes, ahí de donde hemos tomado la información o bien publicado algunos artículos en Redes sociales, es reflejo de la incapacidad actual de tener ideas propias. Creemos que hacemos lo que queremos pero en verdad sòlo hacemos lo que nos dicen porque nos lo dicen, no cuestionamos. Y cuestionar no es rebeldía. Hacer las preguntas correctas y certeras permite a la persona adueñarse de los motivos que le encaminan a la realización del acto. Debemos estar convencidos, porque quien no se conoce a si mismo ni al objeto formal de su amor, pierde el sentido de lo que hace.

"En la teología hay elementos de verdadera argumentación. Es imposible he inútil pretender reducir la teología a los modelos de producción, eficiencia y bienestar a que nos ha acostumbrado la ciencia moderna" (Fray Nelson Medina, OP)

La mala broma es que muchos de estos son catequistas de sus comunidades. Pero, ay de quien se atreva a corregirlos. Ese será tachado de intolerante.
Hemos de aprender a vivir como católicos, a hablar como católicos, no sòlo vestirnos como uno. Cuando no entendemos, desconocemos nuestra verdadera dignidad, nuestro estado y la realidad de mi pecado personal, el resultado es personas despistadas. Fraternidades laicales con actividades propias de cofradías, dirigentes con alardes de abad, una pobreza filosófica y ausencia de reflexión teológica. Al grado máximo de desconocer la Regla misma, entonces, ¿Qué valor tiene una promesa si se desconoce la materia de lo que se promete?

De nada nos sirve llenarnos de medios si carecemos de fines (Fray Nelson Medina) 

Palabras como "Revelación", "Depòsito de la fe", no debieran ser un misterio para un catòlico.

Por ende, antes de ir por ahí coleccionando buenitis y viviendo de "sentir bonito", mejor es conocer tu fe. Aprovechas tu tiempo, das sentido a tu vida y te oirás màs interesante en las conversaciones pastorales.

No deseo agraviar a nadie, sòlo no confundamos la inculturacion con la pérdida de nuestra
identidad católica.

José Mendoza, OP




miércoles, 25 de enero de 2017

Nadie da lo que no tiene


La fragilidad del argumento viene por la ignorancia de conceptos; presuntamente, "tener la razón", impera sobre si èsta es razonable. En realidad, sòlo un tonto acepta sin cuestionarse las cosas, hay que saber profundizar en lo que se nos dice, le llamamos a esto "discernimiento".
Muchos pleitos entre católicos, porque discutir es otra cosa, provienen de la carencia de criterio. Luego, tener la razòn, aunque no sea moralmente lìcita, es mejor. Ser medio bueno es mejor que no serlo. Pero, "estás conmigo o en mi contra"(cf. Mt. 12, 30), para el Señor no hay medias tintas.
Tolero a la persona, le acepto, pero no negociando la Verdad, es que sería gravìsimo aceptar el error sòlo por "no hacerle sentir mal". No caigamos en la tentación del buenismo. No somos dueños de la Verdad. Le creemos a Dios pues de varias formas, con la ley y los profetas nos ha mostrado (Revelado) su designio de amor para con el hombre (Jn. 3, 16; 10, 10), por tanto no puede engañarse ni engañarnos. 

Cristo se dio sin defecto a la humanidad, y purifico a sus apóstoles para que no cayeran en el grave daño del fariseìsmo. Luego, los apóstoles guiados por el Espíritu Santo, difundieron la Buena Nueva combatiendo las tendencias religiosas que no predicaban a Jesùs como Señor y Salvador (las herejías). Jesùs les ha encomendado el deber de enseñar  (Mt. 28, 19- 20). A nosotros nos compete conocerla, amarla y defenderla. Saber defenderla, de hecho. Si por tolerar el error negamos que hay un asidero designado por Dios (1a. Tim. 3, 15), entonces, despreciamos totalmente la cruz de Cristo y negamos su Resurrección. 
Si el catòlico no nutre su razòn con esta sana doctrina, pretender que realice cualquier labor pastoral es como pedirle a un chimpancé nos escriba un poema. Nadie da lo que no tiene. Les exhorto, en el nombre de Jesucristo, al estudio y una vida sacramental viva, activa y fructífera. Cumpliéndose el mandato del Génesis, "sean fecundos". Los primeros 4 numerales de la Constitución Dogmática Lumen Gentium (LG), les serà de mucha utilidad.

José Mendoza, OP.

viernes, 6 de enero de 2017

Los videojuegos y el entretenimiento




Desde que tengo uso de razón los videojuegos han sido parte de mi historia de vida, tanto que me ha marcado la infancia, preadolescencia y adolescencia. Y no es de extrañar ya que al parecer pertenezco a la generación “millennials”(Así son conocidos los que nacieron entre 1980 y 1996). Pasaba largas horas de mi vida frente a consolas de videojuegos, tratando d e entretenerme y matar el tiempo.
Cada vez que iba a los videoclubs(como le llamaban a los lugares donde alquilan la consola de videojuego por hora) me entraba los deseos de escaparme del mundo en el cual vivía para transportarme en un lugar donde al parecer tenía el control de todo y buscaba ser el mejor de todos. En especial en fútbol. Tiempos muy lindos, pero quisiera tocar un tema muy especial en los videojuegos y que más allá de todos los riesgos que suponen los videojuegos que podrás encontrar en numerosas páginas de internet como la dependencia, aislamiento, adicción, entre otros...:

“El gran problema de los vi deojuegos -frente a la televisión - es que los videojuegos, como consecuencia de su estructura repetitiva y de recompen sa, podrían generar una dependencia de los mismos que llevaría a los niños a estar constantemente pendientes del videojuego a lo largo del día.
Todo esto acarrea una gran pérdida de tiempo, dificultades para llevar a cabo adecuadamente los deberes escolares, falta de atención y concentración durante las horas de clase y un co mportamiento de aislamiento en la propia escuela.
La adicción puede ser de tal intensidad que esté presente durante cualquier actividad que lleve a cabo durante el día: bien sean actividades manuales como comer o vestirse, o intelectuales, como los deberes escolares. Todo esto lleva al niño a perder contacto con la realidad social, emocional y familiar.”

(Tomás Ortiz Alonso. Catedrático.

Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid)


Lo que me gustaría profundizar en este documento es sobre el “entretenimiento”. Dado que es lo que persigue las personas cuando compran consolas de videojuegos. Por algo se mueve millones de dólares en esto y por algo mucha gente pasa gran parte de su vida entreteniendose. Quiero decir el entretenimiento es mucho más que un pasar el tiempo. Casi se podría decir que resolvemos las necesidades porque la necesidad de entretenernos nos mueve a ello.

No es nuevo, según Fray Nelson Medina:

“Los antiguos monjes canonizaron la expresión “vacare Deo” para indicar cómo la

liberación de los trabajos llamados serviles era una especie de requisito para que el monje pudiera ocupar su tiempo en otras cosas, se supone que el cultivo de otras áreas de su espíritu, a través de la lectura o la meditación, se supone. Esa necesidad de estar libre de necesidades tiene un poder enorme, como lo reflejan varias cosas, si miramos bien.
Hagamos el ejercicio mental de quitar los entretenimientos de una sociedad como la Occidental. Tendríamos que derribar cines y teatros, discotecas y casinos, y también estadios, canchas, seguramente parques... Casi parece que la ciudad ha nacido del comercio pero su finalidad es la libertad de no tener que hacer nada: “vacare”...”
Miremos la programación típica de la televisión. Se puede hablar de buen o mal gusto pero lo que no se puede dejar de ver es que la inmensa mayoría de los contenidos apuntan simplemente a entretener. En la mayoría de los casos con programas basura, adoctrinando a la población con ideologías peligrosas, a través de escenas sexuales, documentales o programas con mensajes implícitos, etc.
Y es curioso ese verbo mismo: entretener. Da la idea de algo temporal y provisional, como cuando una persona tiene que hacer su turno en la sala de espera mientras el doctor lo llama. “Entonces la persona se “entretiene” por ejemplo leyendo algo liviano, intrascendente quizá. El fin del entretenimiento debería ser eso: ocupar nuestro tiempo mientras llega el plato fuerte. El problema es que muchos no saben qué podría ser un plato realmente fuerte y por eso se quedan con entremeses y todo su tiempo es entretenimiento.”

“De modo más formal uno puede preguntar si el entretenimiento es un medio, como lo sugiere la sala de espera del consultorio, o es un fin, como lo sugiere el que una vez resueltas lo que consideramos “necesidades” entonces sí nos dedicamos... ¡a entretenernos! ¿Qué hay en el fondo de todo esto?”
Me parece que algunas veces hay un naufragio existencial y egoísmo que nos impulsa a encerrarnos en nosotros mismos. Lo cual hace que desperdiciemos nuestra vida en un ciclo: el trabajar, consumir, entretenerse. Eso también provoca el miedo a sentirme solo o bien escapar aunque sea por un breve momento de los problemas que nos rodean. Esto le quita el sentido a la vida, porque como apunta San Juan Pablo II en la teología del cuerpo, fuimos creados como “don”, para entregarnos a los demás. Eso es lo que nos colma de una alegría que no se pasa, eso de novedoso que trae el evangelio, que con la llamada que nos hace individualmente nuestro Señor, cambia por completo la vida de las personas. Si nos abrimos primeramente a la conversión y cooperando con su gracia en la caridad, le podremos dar un sentido y valor a nuestra vida.
De verdad que el entretenerse seguiría siendo una necesidad, pero a la espera del plato fuerte.

Norman Alfaro Segura. O.P. 
Fraternidad Fray Angelico 
Costa Rica 

jueves, 29 de diciembre de 2016

La misión de los laicos, hoy.


Carta de nuestro padre promotor de Justicia y Paz de la Provincia San Vicente Ferrer en Centro América 
Fr. Christoph Gempp OP.  25 de mayo 2014

"En este sentido se trata de descubrir y apoyar carismas especiales. En la formación no solamente se trataría entonces descubrir quiénes son pilas en Santo Tomas, Eclesiología o Exegesis. Se trataría más bien de descubrir sensibilidades pastorales o sociales y apoyar a los que quieren ir hacia las fronteras de la misión que mencionan los Capitules Generales y – para no olvidarnos – buscar su Santidad en la vivencia de una opción preferencial de los Pobres y quieren simplificar su vida constantemente. La Orden conocía como único instituto religioso de su tiempo la dispensa en orden a la misión. En la OP todo culmina en la Misión y todos los elementos existen en función de la misión".

La misión de los laicos, hoy
Si lees el artículo anterior, tomado de la Carta del Promotor de Justicia y Paz en nuestra provincia, notarás que he subrayado algunos aspectos que me gustaría resaltar en orden de la vida laical. primero, el nuestro promotor toca el aspecto formativo y lo condiciona con "no solamente". Si bien con esto da entrada a su argumento sobre descubrir sensibilidades pastorales o sociales (no sensiblerías), reluce la palabra "apoyar" a quien desee ir a la misión. Recién buscaba en una de mis librería favoritas y dilucide un libro que espero agregar a mi colección, máxime porque es de otra buena colección sobre asuntos eclesiològicos, y trata de "Misionologìa". Este término no es del todo nuevo, pero hay algunos aspectos que resaltar sobre la complejidad de la misión para los laicos. 

Por mi experiencia como formador del Instituto Catequètico Escuela de la Fe y en mis viajes misioneros a Nicaragua, he experimentado muchas cosas, entre lo humano y espiritual. Aclaro que no me quejo, ir  y anunciar el Evangelio es un privilegio que se debe aprender a valorar tras varios años ejerciéndolo. Jesùs nos dice: "permanecer y perseverar". 

Proposito de la misión: Buscar la santidad, tuya y de los otros (Regla de Fraternidades laicales de Sto. Domingo de Guzman).

En la búsqueda de todos esos valores que consideramos indispensables para la vida, como lo es "ser feliz", disociar la felicidad de la santidad es como hacer dieta a base de embutidos. Es fruto de la maduración humana ordenar la escala de valores.
El misionero esta clarificado en su intención, ser feliz dando felicidad a los demás, mediante la participación de sus bienes y su tiempo. De la pobreza evangélica brotará la generosidad y la solidaridad. Frutos inefables de la conversión del cristiano.

Todos esperamos que la parroquia sea fuente de misericordia pero, la parroquia somos los que participamos en ella de la vida litúrgica. Eso, y los sacramentos, me facultan como misionero de la misericordia según sea mi vida cotidiana.

El artículo inicial va orientado a la vida religiosa de los frailes, por lo cual trate de exponerlo en clave laical.

¡Feliz fin de año y próspero 2017, en paz con Dios!

José R. Miranda

sábado, 10 de diciembre de 2016

Discernir en los tiempos modernos

Saludos y gracias por leer nuestro blog. Me disculpo por lo poco asiduo de nuestras publicaciones, el tiempo nos absorbe y no siempre es bueno llenar de cualquier cosa la mente de la gente. Procuraré hacer presencia al menos cada quince días.

Ultimamente he leído muchos comentarios sobre publicaciones mías en las redes sociales. En la mayoría de casos son cuestiones doctrinales en asuntos de moral. Digo y sostengo que en lo cotidiano tus gustos son tuyos, se respetan pero, en doctrina y  moral, la verdad no es negociable. Y esto debido a que la Verdad es una persona concreta. 

Recuerdo haber oído en una conferencia a la que asistì, impartida por mons. Delgado, sobre la vida de Mons. Romero y previo a su beatificación, que èl decía: "Mi criterio es el Magisterio". Curioso, porque para decir algo semejante primero se ha de conocer la cuestión sobre la que se afirma, esto no se logra sin vida de estudio y oración, partiendo del ejercicio asiduo de virtudes como la humildad y una vida ordenada. En nuestra ignorancia podemos hacer afirmaciones irresponsables o bien, sin prever la intención del otro. En eso yo caigo muy seguido. Por eso prefiero ver como se va desenvolviendo la trama en general. 

Las cosas pueden ser o no a mi parecer, estar o no en mi tiempo, carecer incluso de toda buena intención, pero, descubriendo la trama, develamos a Dios que se vale de circunstancias y personajes cuestionables como Nabucodonosor, el Rey Darío, Ciro de Persa, incluso de Antìoco Epifanes y Alejandro Magno, para proponer un escenario fértil a la venida mesiánica de su Hijo, nuestro Salvador.
¿Es que Dios se goza del dolor, de nuestros conflictos, del desorden moral? No. Sin embargo, es soberano y como bien nos dicta la sentencia, "Yavè dice".

¿Conviene cuestionar a Dios? Antes cuestionémonos a nosotros mismos, y veamos que tan en sintonía estoy con las enseñanzas del Magisterio, si me he esmerado en conocerlas, no como autodidacta quien se lee párrafos por aquí y por allá, definiendo lo que le parece y lo que no (una fe a la carta), sino más bien, partiendo de una formación ordenada y orgánica (Catecismo de la Iglesia Católica) 

¿Todo sacerdote esta resueltamente en lo correcto? Triste pero cierto, hace mucho daño la visión pastoral irresponsable de algunos miembros del clero. Pero hacer esto requiere que comprendamos la visión ontológica del bien y el mal. Sugiero mucho leer a Sn. Agustín en su obra "De las costumbres de la Iglesia"

Entonces, ¿soy yo dueño de la verdad? Más bien me dejo poseer por la verdad (por los méritos de Cristo desde mi bautismo)

El problema del relativismo es que nada es absoluto, todo es relativo, y esto en sí, es un absoluto. 

Me despido, espero tus comentarios, serán leídos con objetividad. 

José R. Miranda, OP